Una de cal y otra de arena

Ayer fue un mal día para mí. En realidad el día en sí estuvo in Ordnung. El problema era tan solo que estaba yo muuuuy cansada porque la noche del jueves salí a bailar y me quedé hasta las tantas. Lo que pasó al final de la jornada de trabajo fue lo que me descolocó por completo.

Al chico con el que salí la noche del jueves lo conocí a fines de junio en un evento organizado por XING. Desde un comienzo me gustó, pero me he dado cuenta de que cuando un chico me gusta, me corto. Tuve la oportunidad de sentarme a su lado y no me animé. Tuve varias veces la oportunidad de hablarle y no me atreví. Ya digo, me corto. Los chicos que me gustan me intimidan, jeje. Al final del evento fuimos todos a un bar en el puerto que se llama Elbwerk. Me dirigí a la barra para comprar una copa de vino tinto. Él se acercó a la barra por las mismas razones. Habíamos intercambiado miradas durante todo el evento pero fue recién ahí cuando pudimos hablar. Se me acerca y me pregunta en castellano:

- De dónde eres?
- Aus Ecuador – contesté en alemán. Es que no me gusta hablar castellano con los alemanes.
- Ah! Yo he estado en Ecuador!
- En serio? – dije simulando sorpresa. Ya me he topado muchas veces con alemanes que me cuentan entusiasmados que han estado en Ecuador. Al principio me sorprendía, después comencé a sentir un poco de envidia (sufridora). Se ve que los estudiantes universitarios en Alemania tienen posibilidades de viajar mucho. Y para muchos Latinoamérica es uno de los destinos preferidos.

En ese momento aproveché para darle mi tarjeta de presentación y ante esto él me dio la suya. Ahí noté que, tal como yo, él trabajaba en una empresa de energías renovables. “Somos colegas de profesión, eh?”, le dije. No pudimos conversar mucho más porque él tenía que pedir su trago y yo tenía que regresar a mi grupo.

Semanas después, cosa extraňa (por el tiempo de reacción, digo), se reporta y me dice que va a venir a Hamburgo y que le gustaría verme. Me alegró mucho recibir noticias suyas. Fue entonces que quedamos para vernos el jueves. Es un poco complicado quedar con él ya que no vive en Hamburgo. Está trabajando en Inglaterra y viene sólo de vez en cuando por cuestiones de trabajo. Para mi sorpresa el chico sugirió irnos a bailar a salsa. Ajá! Qué interesante! Normalmente soy yo la que los lleva a bailar. Enhorabuena. Si él invita a bailar salsa es porque puede, pensé. Y tenía toda la razón. Baila muy bien! :-)

La pasamos super! Antes de ir a bailar estuvimos en Strand Pauli, un beach club al pie del Elbe. Eso es lo que me encanta de las noches de verano. Hace calor pero hay una agradable brisa ligera. Y al pie del puerto mejor aún. Es así como las noches en Guayaquil. Ahhh!

Luego nos fuimos a la Große Freiheit 36, donde hay noche de salsa todos los jueves con curso para principiantes y todo. Estaba a reventar. Bailamos bastante. Me sorprendió lo bien que bailaba y gracias a él recordé lo mucho que me gustan los hombres que saben bailar.

Terminé yendo a la cama a las 3am. Al día siguiente tenía que trabajar así que sólo pude dormir 4 horas. El día en el trabajo no fue para nada productivo porque estaba como una zombi, super cansada por la falta de sueňo. Pero en realidad me sentía muy bien al recordar lo mucho que me divertí la noche anterior.

Lo grave aconteció por la tarde poco antes de irme a casa. Al querer solicitar autorización en intranet para que me den 3 días libres, me di cuenta que han cambiado el organigrama y han puesto a mi colega con el que trabajo por sobre mí, como mi jefe! Horror de horrores! El hombre en cuestión nunca ha puesto pie en universidad alguna. Eso sí, tiene mucha experiencia (tiene 51). Pero en definitiva es caótico para trabajar. Yo soy ingeniera, verdammt!, y estoy segura de que hago un trabajo mucho mejor que el que él hace.
No tuve mucho tiempo para reaccionar. Eran las 17:00, mi jefe estaba de salida y para rematar tenía las siguientes tres semanas libres. En qué momento iba a preguntarle sobre esto? Ya estaba despidiéndose, entonces le pido que me de 5 minutos unter vier Augen. Ahí le dije que me había dado cuenta de que ahora, según el organigrama, mi colega es mi jefe.

- Sí, así es ahora, Micaela – me contestó muy seco.

Qué? Yo esperaba que él me dijera “no, verás que se trata de algo simbólico y blabla”. Él, muy frío, se limitó a confirmarlo.

- No estoy de acuerdo! - le dije.
- Lo siento Micaela pero eso es lo que hay. Jetzt musst du die Konsequenzen ziehen.

Esa última frase no entendí del todo (después me enteré que quiso decir que tengo que actuar a consecuencia). Sea lo que sea estaba yo muy ofuscada. Lo tomé a mal. Era como una derrota para mí. Todos estos casi 3 aňos había estado yo muy contenta de, en medio de todo este caos en la empresa, tener siempre el mismo jefe. Y ahora esto! En lugar de ascender he descendido. De acuerdo al organigrama estoy al mismo nivel que los miembros del servicio técnico.

No tuve mucho chance para reaccionar. Mi jefe se dio cuenta de lo incómoda que estaba y de que mi voz se quebraba (no me gusta perder el control y lucir vulnerable, pero siempre lo termino haciendo) y me dijo que mi problema es que soy muy sensible. Él en mi lugar no tomaría a mal este cambio. Ajá, sí. Cómo no.
Luego de eso se fue y yo regresé a mi oficina. No pude contener el llanto. Las lágrimas resbalaban facilitas sobre mis mejillas. Sentía un poco de vergüenza porque en la oficina estaba aún mi otro colega y a mí no me gusta que me vean llorar (a quién le gusta?).

Llegué a casa y no hice más que llorar. Me acosté un rato para tratar de descansar la mala noche. Me desperté y seguí llorando. Pero por qué el llanto? Por qué me sentía tan mal? En la noche estuve dándole vueltas al asunto y creo que yo asumo esto como una traición. Me siento como si mi novio me hubiera engaňado. Es que hasta ayer yo tenía el mejor concepto de mi jefe. Pensaba siempre que nuestra relación era de lo mejor. En estos aňos he sabido ganarme su confianza y él se ha ganado en absoluto la mía. Entonces ahora percibo esto como una puňalada por la espalda. Otra cosa que agrava la situación es que no me lo haya comentado, mucho menos preguntado. Tuve que enterarme por mi propia cuenta. Ahora incluso al contarlo me sigo sintiendo mal.

El lunes regresa mi colega de vacaciones y me va tocar enseguida aclarar las cosas. Qué mismo significan estos cambios organizacionales para nosotros dos? Lo que más quisiera es no regresar a trabajar del coraje que siento, pero todos sabemos que es absurdo. Ese es mi trabajo y sin él yo no podría estar aquí. Creo que después de todo es necesario que haya ocurrido algo así, porque es como la seňal que necesitaba para ponerme en acción. Desde hace tiempo vengo diciendo que quiero otro trabajo. Entonces? Qué estoy esperando? Tengo que ponerme a buscar! Ya no hay tiempo qué perder. Y tengo que aprender a tranquilizarme. Tengo que aceptar esta decisión que han tomado, calmarme y por otro lado buscar trabajo en serio para poder irme de esta empresa. Sin tener otro trabajo no puedo dejar este que tengo ahora. Hacerlo sería como cometer un suicidio.

Lo horrible que me hizo sentir este problema me ha hecho olvidar lo bien que la pasé el jueves. Una de cal y otra de arena...

Comentarios

ay mica yo no conozco a los alemanes pero se supone que tu si!!!!

y creo pa ellos no es nada raro ese tipo de trato impersonal, como q trabajo es trabajo y punto
Micaela Delgado ha dicho que…
Verás, esto va más allá de conocer a los alemanes o no. El problema está en mí. Después de tantos anyos resulta que no me puedo controlar, ni aquí ni en la China. Yo asumía que eso ya era historia, pero lo que pasó este viernes me demostró que sigo siendo la misma de antes en ese aspecto. Una histérica! Enhorabuena que haya pasado esto. Es una gran lección para mí y me demuestra que TENGO que cambiar. Si quiero ser jefe no puedo demostrar debilidad, no me puedo poner a llorar, qué horror! Tengo que mantenerme siempre profesional y no reaccionar como una ninyita histérica.

Un abrazo

Micaela

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