Reflexión
Esta semana ha sido para la reflexión. Ayer salí temprano del trabajo. Necesitaba ir a un lugar tranquilo para meditar y tranquilizarme y recordé que no había ido a la iglesia hace mucho tiempo. Mientras caminaba por la Mönckebergstrasse en plena tarde primaveral, mientras todos lucían felices por unos pocos rayos de sol después de pasar tantas semanas de frío, empecé a cuestionar mis prioridades. Recién en momentos difíciles como este es que abro los ojos y me doy cuenta de lo privilegiada que soy, de que en realidad no tengo razón valedera para quejarme. Que si el tinieblo no me llama, que si el trabajo no me gusta, que si me pagan muy poco, etc. La vida es un regalo que algunas veces no sabemos apreciar.
Fui a la iglesia a orar después de tanto tiempo. Allí encontré un tríptico con “Instrucciones para la devoción personal y la meditación” que me cayeron como anillo al dedo.
“Tome asiento en un lugar tranquilo de nuestra iglesia. Procure dejarse llevar por el silencio y el lugar. Siéntales adentro suyo: ¿qué pensamientos y sentimientos viene a su conciencia?, ¿qué la ocupa en este preciso momento? ¿Son agradecimiento y alegría o preocupación y lamento? [...] Las siguientes oraciones le podrán ser de ayuda para expresar ante el Seňor lo que le preocupa o para poder aclarar su situación. Para eso no es importante cómo se imagine a Dios o qué religión tenga. Para orar es suficiente aceptar a Dios como un poder personal con el que podemos hablar de tú a tú. A través de Jesucristo podemos hablar con Dios como nuestro padre celestial que quiere lo mejor para nosotros. En las siguientes páginas encontrará algunas oraciones para diversas situaciones de la vida, que también le podrán ayudar a encontrar palabras propias.
En alegría
Dios mío, te agradezco el poder estar aquí y hablar contigo. Has cuidado y bendecido mi vida. Estoy feliz y mi corazón está lleno de agradecimiento. Todo encaja perfectamente como un rompecabezas, como arreglado por una mano invisible. Quiero verte como el autor de esta obra. ¡Tú eres la razón de mi alegría!
No quiero olvidar lo bueno que has hecho por mí. Te pido, mi Seňor, que también maňana estés conmigo, bendíceme y haz que tu bendición fluya a través de mí hacia otros.
En culpa
Mi Dios, tengo culpa. Donde debí hablar, he callado y dejado que las cosas sigan su curso. Donde debí callar, he dicho mucho, he peleado y he lastimado.
Te he olvidado en muchas cosas que he hecho y pensado, y no me he puesto a pensar en tu voluntad. Por eso mis propios deseos y miedos me han atrapado, otras personas han tenido que soportar las consecuencias.
Mi Dios, solamente tú sabes de lo que soy culpable. Y tú sabes que yo por mi propia cuenta no podré liberarme de esa culpa. Aquí y ahora te confieso mi culpabilidad.
Te pido: Seňor, ¡apiádate de mí!”
No sé qué decir. Me parece maravilloso encontrar palabras con las que pueda identificarme. Sencillamente maravilloso.
Agradecí al Seňor de antemano por ayudar a mis seres queridos, por estar con Valerita. Fue ahí cuando supe que todo iba a salir bien.
Pude irme tranquila.
Muchas gracias, Seňor.
Fui a la iglesia a orar después de tanto tiempo. Allí encontré un tríptico con “Instrucciones para la devoción personal y la meditación” que me cayeron como anillo al dedo.
“Tome asiento en un lugar tranquilo de nuestra iglesia. Procure dejarse llevar por el silencio y el lugar. Siéntales adentro suyo: ¿qué pensamientos y sentimientos viene a su conciencia?, ¿qué la ocupa en este preciso momento? ¿Son agradecimiento y alegría o preocupación y lamento? [...] Las siguientes oraciones le podrán ser de ayuda para expresar ante el Seňor lo que le preocupa o para poder aclarar su situación. Para eso no es importante cómo se imagine a Dios o qué religión tenga. Para orar es suficiente aceptar a Dios como un poder personal con el que podemos hablar de tú a tú. A través de Jesucristo podemos hablar con Dios como nuestro padre celestial que quiere lo mejor para nosotros. En las siguientes páginas encontrará algunas oraciones para diversas situaciones de la vida, que también le podrán ayudar a encontrar palabras propias.
En alegría
Dios mío, te agradezco el poder estar aquí y hablar contigo. Has cuidado y bendecido mi vida. Estoy feliz y mi corazón está lleno de agradecimiento. Todo encaja perfectamente como un rompecabezas, como arreglado por una mano invisible. Quiero verte como el autor de esta obra. ¡Tú eres la razón de mi alegría!
No quiero olvidar lo bueno que has hecho por mí. Te pido, mi Seňor, que también maňana estés conmigo, bendíceme y haz que tu bendición fluya a través de mí hacia otros.
En culpa
Mi Dios, tengo culpa. Donde debí hablar, he callado y dejado que las cosas sigan su curso. Donde debí callar, he dicho mucho, he peleado y he lastimado.
Te he olvidado en muchas cosas que he hecho y pensado, y no me he puesto a pensar en tu voluntad. Por eso mis propios deseos y miedos me han atrapado, otras personas han tenido que soportar las consecuencias.
Mi Dios, solamente tú sabes de lo que soy culpable. Y tú sabes que yo por mi propia cuenta no podré liberarme de esa culpa. Aquí y ahora te confieso mi culpabilidad.
Te pido: Seňor, ¡apiádate de mí!”
No sé qué decir. Me parece maravilloso encontrar palabras con las que pueda identificarme. Sencillamente maravilloso.
Agradecí al Seňor de antemano por ayudar a mis seres queridos, por estar con Valerita. Fue ahí cuando supe que todo iba a salir bien.
Pude irme tranquila.
Muchas gracias, Seňor.

Comentarios
Era esta una iglesia católica? Estos textos me parecen desprendidos de dogmatismo, incluso palabras parecidas a las de religiones orientales (tao, budismo, etc.). Lo que en realidad no me gsta de las religiones es el dogmatismo precisamente, será porque me recuerda a mi abue sabina que no procesaba la palabra del señor, solo la repetia y repetía.
Se trataba de una iglesia evangélica. En Hamburgo la mayoría de iglesias son de esta doctrina. Es muy raro encontrar una iglesia católica.
En este caso "evangélico" no es el término con el que conocemos a las iglesias en Ecuador. Esta es la iglesia protestante que surgió en Europa a raiz de la Reforma Protestante en el siglo XVI, cuyo iniciador fue Martin Luther.
Un abrazo!
Micaela
MUCHAS VECES NOS HACE FALTE ENTRAR Y ESTAR A SOLAS CON DIOS..DESAHOGARNO Y SETIR...
HY UN SLO DIOS..NO IMPORTA LA GLESIA EN QUE ESTES...
N BESO MICA...
Creo que siempre nos hace falta contarle algo a Dios, nuestras cosas, penas, alegrias... Saber que está ahí y que mejor que en su casa.
Saludos,
Borys
Blog: www.vulgarin.com
Lo ideal sería estar siempre en paz consigo mismo. Momentos como este ayudan a que me reconcilie con Él y con el mundo.
Saludos
Micaela