Racismo

Como ya es de conocimiento público, esta semana comenzó la audiencia de la comisión judicial del Senado de Estados Unidos con interrogatorios públicos para la nominación de Sonia Sotomayor como miembro de la Corte Suprema de Justicia de ese país. Sobre esta nominación escribí en días pasados aquí. Expertos afirman que el resultado está prácticamente decidido, ya que los demócratas tienen, al menos sobre el papel, los 60 votos que necesitan para quebrar cualquier intento de los republicanos de usar tácticas dilatorias para bloquear la nominación.

En la edición online de El Comercio de hoy, Olga Imbaquingo, corresponsal en Nueva York escribe:

La nominación de la jueza Sotomayor trae una ola de rechazo y acusaciones no solo en contra de ella sino de la comunidad latina

Poderosos conservadores como Rush Limbaugh, quien tiene una audiencia radial de unos 20 millones de ciudadanos, la acusó de ser una “latina racista” y que “espera que fracase en su intento”.

A partir de entonces, en los portales y hasta en los canales de televisión se acusa a los latinos de ser racistas o de negarse a hablar inglés porque son racistas. Incluso el senador por Colorado, Tom Tancredo, llegó a decir que el Consejo Nacional de la Raza, una organización que aboga por los derechos de los latinos, es un Ku Klux Klan latino y que Sotomayor al ser miembro del mismo es racista.

La mayoría de senadores republicanos ha dejado que sean estos voceros los que ataquen la nominación de Sotomayor, pues a ellos tampoco les conviene salir de frente ante la comunidad latina que cada vez tiene más poder de voto electoral.


No es de extrañarse. Ya me temía yo que fueran a levantarse voces de rechazo en Estados Unidos por una parte de la comunidad conservadora en contra de esta nominación. Eso es una muestra del latente rechazo de ellos a los extranjeros, en especial a los latinos, dada la gran presencia que tienen ahora en ese país. Pero este no es un fenómeno que se dé sólo en E.E.U.U. Aquí en Alemania sucede algo similar con los turcos. Se habla de 3 millones de turcos en una población total de 83 millones, osea más o menos un 3% de turcos. Aunque cabe recalcar que dado el historial nazi de los alemanes, está muy mal visto aquí hacer acotaciones racistas. Cualquier cosa que tenga que ver con racismo es rechazada enfaticamente por las mayorías. Lamentablemente sí existen focos neonazis. Sobre todo en el este de Alemania (se puede decir que hay más nazismo donde hay mayor desempleo y falta de perspectivas).

Ni qué decir en España, donde hay también mucho extranjero (latinos, marroquíes, algerianos, etc.). Supongo que este clima de intolerancia ha empeorado dado el alto nivel de desempleo que existe actualmente en la madre patria. A España la crisis económica le ha pegado bien fuerte. En estos casos estoy hablando del racismo como un fenómeno ecónomico. Ya en más de una ocasión he escuchado aquí en Alemania decir "los extranjeros vienen a quitarnos nuestros puestos de trabajo!". Somos vistos como competencia comercial y laboral.

Cabría preguntarse si esta situación va a mejorar o empeorar en un mundo cada vez más globalizado como éste. Ustedes qué opinan?

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