Las apariencias engañan

Yo que pensaba que el niño éste no mataba ni una mosca. Tan humilde y tranquilo se lo veía. Me quedé con las narices largas. Al final resulta que yo sí estaba «verknallt» en él (el título de este post debería ser “ich war doch verknallt”). Sí. Así es. Todo el tiempo haciéndome la fuerte frente a los demás. Contando que me he reído en su cara cuando me dijo que estaba enamorada de él. La historia que conté no es falsa. Más bien diría que está incompleta. No cuento el detalle de que he intentado volver a verle, una vez más fallidamente. Analizando la situación, en realidad no le di muchas señales para que pensara que estaba desesperada. Pero no fue necesario darle muchas. Con tres buenas basta. Vamos por partes. Le mando el mensaje, es decir, yo le invito a salir. Seguramente yo a él si le parezco atractiva, pero no tanto como para mover cielo y tierra para conseguir mi número e invitarme a salir. Yo en cambio decidí ni corta ni perezosa preguntar a Thomas su número, enviarle el mensaje e invitarle a salir. Él accedió casi de inmediato. Eso es una prueba de que bien que le gustaba. Si no le hubiera gustado, se hubiera negado. Él es muy capaz. Ahora lo sé. Este pequeño rompecorazones con toda su apariencia de no matar ni una mosca es un arrogante caballero que bien la puede dejar a una con los churos hechos, como a final de cuentas lo ha hecho ahora conmigo. Esa fue la primera señal, que no es tan importante porque al final él accedió enseguida. Luego, después de tomarnos las respectivas cervezas, estando yo ya entonada, le pido irnos a su depa. Allí no tuve ningún escrúpulo und ab ins Bett. Vamos a la segunda señal: el día siguiente me quedo de largo en su depa tanto que él tuvo que casi botarme diciéndome que se va a donde un amigo. Fue un error. Lo noté al salir. Me quedé mucho tiempo. Debí haberme marchado por la mañana. Talvez después de desayunar hubiese sido el momento ideal (ese es un punto a su favor: fue muy hospitalario). En fin. Así sucedió. El domingo él me llamó (la única vez que lo hizo, después de todo). Quería disculparse por haberme casi botado. Como yo soy una idiota (siguiendo el consejo de Edward, formulémoslo mejor en pretérito: fui una idiota; ahora he aprendido algo nuevo y espero no cometer el mismo error) le pregunto que qué va a hacer y me dice que se va al teatro con un amigo. En ningún momento me invitó a ir con ellos pero como yo estaba desesperada me colé. Esa fue la tercera señal. Él no quería. Lo noté en ese mismo momento (“seguro no consigues entrada”). Fui al famoso teatro a escuchar esa tontera (una lectura del nuevo libro de Heinz Strunk) y lo besé. No recuerdo que fuera precisamente yo la que lo besara; “nos” besamos en realidad, pero él dijo después “tú me besaste y yo no quería”. QUÉ CABRÓN! Esa ya hubiera sido razón suficiente para no volver a verle jamás, pero una vez que se me pasó ese coraje intenté de nuevo. Bueno. Después del famoso domingo del teatro, pensaba que le vería el lunes en el trabajo. Lunes no fue. Martes tampoco. Miércoles menos (no me había yo percatado; resulta que él trabajaba sólo los jueves; yo no sabía). Desesperada como estaba (estuve pensando en él toda la maldita semana) le envío un mensaje el miércoles por la noche para invitarle a salir. Rechazó la propuesta y se excusó diciendo que tenía que estudiar y que mejor nos veríamos el jueves en el trabajo. Esa noche después de su negativa me quedé comiendo mierda. Tanto que no pude dormir. Como estaba mal por la mala noche, decidí esa mañana reportarme enferma. No fui al trabajo. Lo mejor de eso fue que no tuve que verle la cara. Estaba cabreada por su negativa. También fue bueno faltar porque aproveché para visitar a mi mejor amiga que no veía hace fú. El viernes me mandó un mensaje preguntándome que qué voy a hacer por la noche. Decidí no contestarle. Según yo eso era “hacerme de rogar” (hay que ver que a estas alturas no tengo nada de experiencia en esa materia; siempre fui y sigo siendo una regalada) porque bien que me picaban las manos por contestarle enseguida. Recién a la mañana siguiente le contesto, excusándome (otro error más; Führungskräfte entschuldigen sich nicht!) e invitándole a salir por la noche. Me contesta. Recibo el mensaje tarde y desesperada (una vez más) le llamo a las 11 de la noche para quedar. El niño ni siquiera me entiende cuando le hablo por fono. Según él, yo no hablo muy bien alemán. Eso es otra cosa que me toca admitir. Cuando alguien me pone nerviosa, me pongo insegura y mi alemán se pone muy malo. Él logró siempre ponerme nerviosa, el muy cabrón (mea culpa). Por ejemplo Dirk Wiegmann, el director de mi empresa, también lo logra. Jürgen Großmann, el director de RWE, también. Esa es otra cosa que me toca aprender. De ahora en adelante aplicaré la técnica: detente, respira profundo, piensa y luego habla. Bueno, esa noche vino a visitarme a mi casa. Ahí fue el comienzo del acabóse. La velada comenzó bien. Le ofrecí martini sin hielo (no quedaba de otra). Él trajo una botella de vino blanco que sigue aquí sin abrirse. Estuvimos escuchando música. Le pedí que me quemara en un CD su música, sobre todo Air y Weezer. Luego empezamos a besarnos. Le dije que creía que él no quería verme más. Ahí fue cuando empezó a abrir la boca y a decirme todo lo que pensaba. Me dijo que pensaba que yo estaba enamorada de él y que eso le hacía echarse un poco para atrás, ya que en sus relaciones anteriores le había pasado exactamente lo mismo. Él cortó con sus dos últimas enamoradas pero ellas igual seguían metidas con él. La última incluso necesitó 3 años para desenamorarse. Ahí le expliqué que yo quería sólo divertirme, que yo no era ninguna niñita como sus dos ex y que recién había salido de una relación de casi 6 años y estaba disfrutando mi soltería. Efectivamente me le reí en la cara y le dije que era muy arrogante de su parte asumir per se que yo estaba de cabeza por él (lo cual a final de cuentas no fue muy apartado de la realidad). Eso le enojó un poco. Igual seguimos besándonos. Creo que la pata la metí completa cuando estando en pleno vacile le miro a los ojos y le pregunto qué quiere. El contesta con la misma pregunta, entonces le digo que quiero ajustar cuentas ya que la vez pasada nuestro encuentro no funcionó (mejor dicho él no funcionó). Eso le hizo hacerse para atrás por completo (tercera opción para título de este post: “Yo y mi bocota”). “Ich bin nicht in Stimmung” y entonces se paró y se fue. Me dejó como novia de pueblo: vestida y alborotada. Qué coraje! Bueno, pasaron el lunes, el martes y el miércoles. El jueves nos volvimos a ver en el trabajo. Las veces que nos topamos fueron muy incómodas. Luego se despidió de todos porque no regresa al trabajo sino en marzo (tiene que dar exámenes en enero y febrero). Felices fiestas y tschüss! El viernes le mandé un mensaje (como señal de que yo no aprendo nunca). No contestó. Tenía la esperanza de que sí. Estuve pendiente del celular hasta altas horas de la noche. Contestó al día siguiente excusándose de haber tenido visita la noche del viernes. A diferencia de lo que yo esperaba, no sugirió ninguna otra fecha para vernos y se despidió con un “lass es dir gut gehen und frohe Feiertage”. Lo que más me dolió fue el “que te vaya bien”. Qué cabrón! Me la hizo! Me dejó mal. Fue ahí recién cuando me animé a borrar todos sus mensajes e incluso su número de mi celular. Si vuelve a llamar o mandar mensaje, cosa que creo casi imposible, no le contestaré. Se acabó. Es el colmo! Yo que me creía tan fuerte, tan segura de mí misma vengo a perder la cabeza por un chaval así. Y yo que creía que él era un niñito inseguro e incapaz de nada. Mira vos! Empezando por el detalle de que tan niñito no es, 29 tiene. Es como bien dice mi tío Manuel, tener 30 años en Alemania es ser aún adolescente.

Comentarios

Me he cagado de risa con este post. Que wbada con estos hp animinales. Que sobrado ese man!! La verdad es que así hay que "tirar parada de bacán", no queda de otra. Tu y yo somos de otro barrio, sencillas, auténticas, decimos lo que pensamos sin andar maquinando el proximo paso.. pero lastimosamente no se puede ser así con todos, ni en todos los lugares.
Mauro ha dicho que…
Chuta! sabina dijo hay q dejar la reputacion al pie de la cama, no se por que lo asocio pero tienes toda la actitud que deberias!

salu2
exitos

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