Una mujer con suerte
La verdad
es que no sé cómo es que las cosas me salen pero me salen. Es un milagro que
siga trabajando para esta empresa. Es un milagro que no me hayan botado
hasta ahora. Me han tenido bastante paciencia, ¿eh? Es un milagro también que
apruebe todos los exámenes con lo mal que me preparo. Me acabo de enterar que
saqué 60/75 en el examen de IFRS que tanto temía haber reprobado.
En fin. Por
todo eso digo que soy una mujer con suerte. Pero hay que tener mucho cuidado. No
puedo seguir abusando de ella. Hoy tuve un “Gespräch” con mi jefe y me dijo que
ha estado observando últimamente un bajo rendimiento de mi parte. “Después de
que nos fuimos de viaje en junio y nuestro jefe te llamó la atención mejoraste
bastante. Pero después de eso has vuelto a decaer. Últimamente no te has desempeñado
bien. La presentación que hiciste el martes estuvo bastante mal. Recuerda que este
proyecto es como tu bebé. Tienes que sacarlo adelante. No puede ser que desde
hace semanas no hayas reportado a los demás departamentos involucrados el
estatus actual. [… ] Ya van algunas ocasiones en las que
noto que estás como ida. Eres muy pasiva
en nuestras reuniones”.
Ya estuve
por esta situación antes (varias veces incluso). ¿Por qué vuelvo a caer tan
fácil? ¿Por qué? Y claro que sé la respuesta. Mi bajo rendimiento de estos últimos
meses tiene nombre y apellido y lleva pantalones. Bueno, también vale recalcar
que en septiembre y octubre tuve 3 exámenes. Ellos también son causa de este
descuido. Entonces entre los exámenes, el chico este y el trabajo yo he
preferido dejar abandonado al trabajo que es el que me permite estar donde
estoy ahora. ¿Es o no es negligente de mi parte? ¿Por qué me empeño en jugar con cosas tan serias como mi trabajo?
¿Cuándo aprenderé? Si todavía hubiese un chico que valiese la pena podría
entenderse, pero no. Fue tan solo un desliz que ahora estoy procurando olvidar.
No me queda
más que agradecer la gran suerte que he tenido hasta ahora y pedir que de una
vez por todas siente cabeza. No puedo seguir estableciendo mal mis prioridades.
No me puedo seguir dando ese lujo.

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