Nada me han enseñado los años


El tiempo pasa pero una sigue cometiendo los mismos errores. Ya ahora hasta me río de esto. ¿Cómo pude haber sido tan boba? Sí. En efecto. Es tal como sospechan. Para variar ando otra vez en líos de pantalones.

A este chico lo conocí en Hamburgo. Estaba con dos muy buenas amigas en un bar. Era uno de los últimos días de este verano en los que hizo calorcito a comienzos de septiembre. Yo en un principio no tenía pensado ir pero un poco antes de las 18:00 me llama mi amiga y me dice que estaba en el bar. Yo que tengo voluntad de guisa le dije "dame media hora y te caigo, ok?".
El chico en un comienzo no me llamó la atención. Fue mi amiga la que me hizo caer en cuenta. “¿Y ese qué te parece?”. ¡Uhm! No está nada mal. Ese día él estaba con un amigo y 2 chicas más. Yo dije “seguramente andan en parejas” ante lo cual mi otra amiga dijo “no, así como los veo son todos colegas de trabajo”. Y así fue (bruja esa man).

Estuvimos intercambiando miradas un buen rato: Entonces aproveché un momento en que vi que se fue a comprar algo al bar. Cuando me vio al frente suyo se alegró mucho. ¡Qué bella sonrisa, mi vida! Yo me puse súper nerviosa. No sabía qué decir. Hola, cómo estás, eh, cómo te llamas, eh, también has venido acá después del trabajo, etc. Me preguntó que qué haría después ante lo que repliqué “verás, en realidad no debería estar aquí. El sábado tengo un examen y no he estudiado mucho. Debería estar ahora en casa leyendo”. Fue como si no hubiera dicho nada porque me dijo “déjame preguntarles a mis amigos que qué van a hacer, ya vengo”. Entonces regresé a mi lugar junto a la fogata y él, después de decirles a sus amigos que mejor se acercaran a la fogata también, se sentó junto a mí. Estuvimos conversando un buen rato. Qué haces, de dónde eres, a qué te dedicas, ¿frecuentas mucho este bar?, etc., etc.

Poco a poco nos fueron abandonado nuestros respectivos amigos y en un momento en que me fijé en el reloj eran ya las 10:30pm. Pleno martes y yo al día siguiente tenía que trabajar a partir de las 9am como todo normal esclavo. Me atrajo mucho el chico entonces pensé “da igual, quédate un rato más”.
Dieron las 11pm y el chico me dijo “¿qué te parece si nos vamos a tomar algo a otro lado?”. Hijo mío, si supieras. A mí no tienes que insistirme mucho, jajaja! “Ok, dale, ¿por qué no?” Entonces nos fuimos al bar debajo del puente. Bastante agradable el ambiente con musiquita chill out. Como era uno de los últimos días de verano las puertas y las ventanas del bar estaban abiertas. Ahhhh! Una refrescante brisita de verano...
Ya ni recuerdo de que estábamos hablando cuando empezó a besarme. ¡Divino! :-) Después de estar besándonos un buen rato me dijo de una “¿no quieres venir a mi depa?” Ajá. Muy interesante. De verdad que pensé un momento en esa posibilidad pero ahí recordé que al día siguiente tenía una presentación importante que dar en la empresa. “Hoy no puedo sino con mucho gusto”. :-) Le expliqué lo de la presentación y él me dijo “¡No hay problema! Podemos ensayar la presentación en mi depa, ¿qué te parece?” Él mismo estaba muerto de la risa al escuchar de su boca semejante propuesta. “Sí, claro, vamos a tu depa a ensayar. Sí, cómo no”, le dije.

Dieron las 12:30 y me dice “oye, tú dijiste que andabas en metro, ¿no? ¿Y el metro no circula sólo hasta las 12:30?”. “¡¡¡El metro!!! ¿12:30? Me parece que sí hay hasta cuarto para la 1”, dije. Él estaba con su bici entonces me dijo que me podría llevar hacia la estación en ella para llegar más rápido. Yo en tacones y en falda pero no importaba. No me quedaba de otra así que accedí y me trepé muy obediente. Llegamos y cuando bajamos al andén había agentes de seguridad del HVV. “Lo sentimos mucho pero ahora no está circulando el metro por aquí”. Yo tenía razón. Sí había metro aún pero por trabajos de desactivación de una bomba de la segunda guerra mundial que encontraron cerca del estadio de St. Pauli tuvieron que bloquear el tramo de metro entre St. Pauli y Schlump (suena súper bizarra esta parte pero así mismito fue). Como se supone que todavía debía circular el metro muy amables los del HVV pusieron a nuestra disposición taxis en su lugar que harían el mismo recorrido del metro. Al final me terminé yendo a mi casa en taxi como toda una damita. 
Antes de subirme al taxi me dijo “¿Y cuándo nos volveremos a ver?” “Hablemos por teléfono y quedamos, ¿vale?” “Vale. Komm gut nach Hause” En el taxi el conductor tenía puesta Radio Hamburg y pasaron “Beautiful Stranger”. ¡Me alegró tanto escucharla! I fell in love with a beautiful stranger... ;-)

https://youtu.be/Dsh0TfIKhoE
Quedamos para vernos por segunda vez un miércoles (otra vez entre semana). Para variar fuimos primero al bar debajo del puente y luego al Bedford. “Lass uns ins Bed - ford gehen”, le dije pero no entendió el chiste (era algo así como vamos a la cama, en alusión al nombre del bar, jeje). Después de unos vinitos le dije que no sería mala idea darnos una vueltita por el antrito que queda al lado del Bedford, el muy estimado y nunca bien ponderado Bar Projekt 1, más conocido en el bajo mundo como BP1. “¿Sabes? Yo antes pasaba aquí metida todos los fines de semana. Viernes y sábado hasta el amanecer”, le conté. Le fue un poco difícil de creer. ¿Qué de especial puede tener un hueco como este?, debe haber pensado. Fue entonces que como para hacer honor a su fama el muy estimado DJ puso “Immortality” de Pearl Jam. OMG!!! ¡Qué bellos recuerdos! El BP1 nunca me falla, ¿eh?
Otra vez comenzamos a besarnos y otra vez me preguntó “¿Y? ¿Vienes esta vez a mi casa?”. Oh, nein. “Mi vida, fíjate que hoy tampoco puedo. Mañana tengo un curso de formación durante todo el día y tengo que estar fit”, le dije.  “¿Y entonces ahora, cuándo nos vemos? […] ¿Puedes el viernes?”, preguntó. A mí que ganas no me faltaban... “Pues sí. Fíjate que el viernes no tengo ningún plan.”
Se me ocurrió proponerle irnos al cine ese viernes. Fuimos a ver la última peli de Woody Allen “To Rome with love”. Él llegó muy puntual y yo como siempre tarde. Me estaba esperando en el bar y no se le ocurrió que podía haber comprado entradas hasta mientras. Cuando fuimos a comprarlas nos tocó conformarnos con las últimas que quedaban que eran en los asientos de emergencia, bastante incómodos. Tampoco pudimos sentarnos uno al lado del otro. :/ Ni modo. Para rematar la peli no me gustó. Qué raro. Todas las últimas pelis de Woody Allen han sido muy buenas (la mejor de ellas me parece Melinda & Melinda). Ya ha perdido su encanto el hombre. En fin. Después de la peli nos fuimos a un bar a tomar vino tinto y a conversar un poco de pelis. ¿Qué clase de pelis te gustan? De todo un poco. Vi ultimamente "This ain't California" y me gustó mucho.


Después fui finalmente a su depa. ¡Un caos! O sea, se suponía que me llevaría ¿no? No era algo del todo nuevo, ¿o sí? ¿Qué habrá pensado el chico? Tenía todo hecho un desastre. Su ropa en el tendedero en medio de la sala, vasos y tazas desperdigadas por aquí y por allá, en el balcón una botella vacía de vino. En fin. Se puso a acomodar las cosas en la medida de lo posible. “¿Quieres más vino?”, como para arreglar la situación. “OK”. Qué más toca. Al mal tiempo buena cara.
En medio del caos y todo fue una velada muy agradable. A la mañana siguiente preparó desayuno. ¡Un amor! Incluso después ofreció llevarme a mi casa en su coche. :) Ese sábado tenía que irse a su ciudad natal porque había quedado con unos amigos en ir a un concierto al aire libre. Gracias por traerme, que te diviertas mucho y tschüss.

Yo pensé que las cosas habían salido bien. Estaba segura de que se reportaría, de que me llamaría a preguntarme cómo estoy, pero naranjas. Estuve toda la semana esperando que se comunicara y no lo hizo. Entonces decidí tomar la iniciativa y le escribí el viernes siguiente. Me contestó y me dijo que ese fin de semana también se iría de viaje y que qué tal si salíamos el martes siguiente (el miércoles se celebraría el día de la reunificación alemana). Después de analizar la situación accedí. “¿Qué te parece si vamos al cine a ver una peli chilena OmU?”, le escribí. OmU por Original mit Untertiteln. No contestó pero lo asumí como una respuesta positiva. 

Y así fue como efectivamente el martes fuimos a ver “Violeta se fue a los cielos” de Andrés Wood, el mismo director de Machuca, una peli sobre la vida de Violeta Parra basada en el libro homónimo escrito por su hijo Ángel.

No sé pero la peli no me convenció mucho. Tenía grandes expectativas. A momentos se me hacía muy larga. Bueno, no estuvo tan mal. Entre otras cosas gracias a ella me enteré de que “Runrun se fue pa’l norte” fue compuesta por ella en honor a su tinieblo suizo y “El rin del angelito” por la bebita que perdió cuando se fue por primera vez a París y la dejó a cargo de su hijo Ángel. :-(

Después del cine fuimos a su depa nuevamente. El mismo caos que hace dos semanas. “Disculpa pero es que la señora que hace la limpieza solo viene cada dos semanas”. Ajá, sí.


Esta vez no fue tan chévere como la primera. O sea, sí estuvo bien pero algo faltó. Algo raro flotaba en el aire. En fin. A la mañana siguiente estaba muy avergonzado porque no había comprado nada para el desayuno. Presuroso se fue a la panadería de la esquina a comprar pan y muffins. Igual y todo preparó un muy rico desayuno. Otra vez me dijo que lo mejor sería ir a dejarme a la casa en su coche. “Es que por aquí cerca no pasa ningún bus ni tren”.
Cuando estábamos en el coche camino a mi casa le pregunté si le gustaría ir al cine nuevamente el viernes. “Ah, este, no sé, oye. Creo que no. Es que aun no sé si me toque viajar el viernes después del trabajo. Mañana me entero y te aviso, ¿ok?”. Sí, cómo no. No le creí. Sabía que no quería ir al cine. ¿Pero por qué no me dice de frente que no quiere? Puede haber sido que no quería estar yendo a cada rato al cine (ya con esa hubiera sido la tercera vez) o talvez ya tenía otros planes para el viernes (talvez con otra chica). Quién sabe. En fin. En ese momento supe que después diría con seguridad que no.


Y así mismo fue. Escribió el jueves por la noche preguntando que cómo había salido en mi examen y luego diciendo que no iba a estar ese fin de semana en Hamburgo y no podría ir al cine. Literalmente puso algo así como “oye, no voy a estar este finde aquí, así que del cine, naranjas”. Ah, ¿sí? ¡Arghhh! Me molestó tanto ese SMS suyo tan seco y tosco que de la ira me puse a borrar todos sus mensajes y además su número. Fue un arranque de furia. Ya he hecho eso en otros casos. Es como un mecanismo de defensa para que cuando se me pase la ira no esté en posibilidad de escribirles. Vale recalcar que siempre que lo he hecho algún resquicio de las llamadas o mensajes ha quedado siempre en el teléfono. Entonces la medida ha sido más como una válvula de escape ante la ira porque sé que el fondo si después rebusco bien en el teléfono encontraré otra vez el número. Pero esta vez no. Este teléfono que cargo ahora es nuevo. Sólo tuve que borrar todos los mensajes y su número y ahora sí no queda ningún rastro de él en mi teléfono. Todo bien hasta ahí (sí, ¿para qué llamarlo?) si no fuera por un pequeño gran detalle. Lamentablemente el martes que dormí en su casa me saqué mi reloj y mis dos anillos antes de dormir y los dejé en la mesa al lado de su cama. Justo después de borrar todo lo recordé. :/ Ahora sí no tengo como comunicarme con él. Esta vez sí me salió bien mi jugada. Bravo, Micaela, bravo
Ya ha pasado más de una semana y no se ha reportado. Claro! Cómo lo va a hacer si yo no contesté a su último mensaje. ¿Qué pensará? Seguramente sabe que estoy enojada por su negativa. O seguramente ni siquiera piensa nada. Desde ese día he estado elucubrando sobre lo que puede haberle pasado a mis pertenencias. Supongo que ya debe haberlas notado. Y si él no las ha notado las habrán notado los que le hacen la limpieza o su roommate. Pienso en toda clase de constelaciones. Que la chica que llevó a su casa después de mí encontró las cosas y se las llevó. O que los que le hacen la limpieza se las robaron antes de que él siquiera se diera cuenta de que las dejé al lado de su cama. O quizás se hayan caído y él haya pisado mi reloj y lo haya dañado. O talvez haya vendido ya mis cosas por ebay, jajajaja. Y así un sinfín de posibilidades.


Da igual en realidad. Lentamente tengo que ir haciéndome a la idea de que si quiero recuperar mis cositas voy a tener que ir personalmente a su depa a pedírselas. Porque de algo sí me acuerdo con toda certeza. De su dirección.
Es que acaso se puede ser más pendeja, ¿ah? :/

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