La vida te da sorpresas...

... sorpresas te da la vida, ay Dios!
El mundial está que arde. Ayer se fue Italia llorando. Francia lo hizo el martes en medio de una Zickenkrieg (cat fight en términos gringos). Esperaba que Alemania lo hiciera el miércoles, pero no se me hizo. ;-) ¡Qué partido más emocionante! Como soy una masoquista, lo vi con mis colegas en la empresa donde trabajo. Rodeada de alemanes deseaba de manera discreta que ganara Ghana. Mientras los negritos cantaban su himno nacional un par de señoritas alemanas se pusieron a tocar sus vuvuzelas y a gritar a voz en cuello ihr könnt nach Hause fahren! ("se pueden ir a su casa" traducido al castellano). Hay que ver que la ignorancia es atrevida. Con lo que a mí me gusta ver a los equipos cantar los himnos, me daban ganas de darles en la cabeza con sus vuvuzelas. Otra anécdota que me llenó de coraje fue cuando uno de esos disparos imparables de Cacau le dio en toda la cara a un defensa de Ghana. El tipo quedó tendido en el césped, inmóvil. ¡Pobre hombre! ¿Qué hicieron mis colegas alemanes ante eso? Se rieron a carcajadas por la desgracia del jugador de Ghana. ¡Ayayay! Luego se preguntarán por qué apoyo al equipo contrario.

El partido fue de infarto porque los alemanes ganaron sufriendo. No jugaron bien. Los vi imprecisos, nerviosos. Se notó que los jóvenes jugadores alemanes no podían contra la enorme presión que pesaba sobre sus hombros. Ahí se nota la falta de jugadores con experiencia como Ballack o Metzelder. Tuvieron suerte de que Ghana no les pudiera meter ni un solo gol. Los negritos también estuvieron carentes de definición.

 Friedrich celebrando, Mertesacker exhausto

La única ocasión en la que vi a una Alemania imparable, precisa, ganando todas las pelotas, fue contra Australia. En los otros dos partidos les ha faltado seguridad. Contra Serbia el defensa Badstuber perdió casi todas las bolas en el área alemana. Contra Ghana, Per Mertesacker con sus 1,98m no pudo frenar los embates de los delanteros contrarios. Si no fuera por la excelente actuación de Arne Friedrich (quien suplió las deficiencias de Mertesacker en la defensa) y por esa genialidad de Mesut Özil en el minuto 59, otra sería la historia. ¡Fue un zurdazo imparable! Es una señal muy positiva que esta victoria se haya dado gracias al gol de este hijo de inmigrantes turcos, un gran ejemplo para el país entero que se queja constantemente de que los inmigrantes no se integran a la sociedad alemana.

 Zurdazo imperdonable de Özil. 1:0 para Alemania.

Otro detalle que me llamó mucho la atención en este partido fue que Löw convocase en la alineación titular a Jerome Boateng, haciendo posible el enfrentamiento de este contra su medio hermano Kevin-Prince Boateng. Ambos nacieron en el barrio de Neuköln en Berlín. Un muy buen amigo alemán me decía disgustado “este hombre habiendo nacido en Berlín prefiere jugar para la selección nacional de Ghana! ¡Qué horror!” Resulta que Kevin-Prince jugó desde sus 15 años en la selección de menores de Alemania. Recién en junio del año pasado dio a conocer su decisión de jugar para la selección de Ghana, ya que no veía perspectivas para sí mismo en la selección de mayores de Alemania. Su figura se hizo tristemente célebre en mayo pasado, después de la falta que cometió en contra de Michael Ballack en la final de la Premier League, que le valió a este último su despedida del mundial en Sudáfrica.
Kevin-Prince en medio de Mesut Özil y Sami Khedira

Ahora los alemanes tendrán que enfrentarse a Inglaterra el próximo domingo en octavos de final. Ese partido va a estar a muerte. Los alemanes ya se sienten vencedores. La historia les da razón. Pero como en el fútbol nada está escrito hasta que el árbitro no de el pitazo final, todo es posible. Es difícil decir por quién voy. No me nace apoyar a ninguna de las dos naciones. Le voy al fútbol. Que gane el mejor.

De los dos técnicos Fabio Capello me parece mejor estratega. Se me hace que él le va a ganar el duelo táctico a Joachim Löw.

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