Mister Simpatía
Esta mañana encontré en la edición en línea de El Comercio una entrevista realizada a Rafael Correa por parte de Ricardo Carpena, del diario argentino La Nación.
En esta entrevista, como ya es normal para la prensa tanto nacional como internacional, se pone a Correa en un mismo saco con Hugo Chávez. Después de todo es lógico que lo hagan. Cuando se lo preguntan, Correa siempre manifiesta en sus declaraciones simpatía y cercanía hacia Chávez. Lo que me llama la atención es que debido a esta cercanía en todas partes del mundo declaren sin más ni más que Correa y Chávez (junto a Morales y Ortega) sean cortados con la misma tijera. Si bien es cierto que comparten casi la misma política internacional (que en algunos casos me parece condenable, como respecto a la relación con Irán o la postura permisiva hacia las injusticias que se cometen en Cuba), sus programas políticos internos son diferentes. Es más. Ambos no coinciden siempre en el ámbito internacional, como se puede apreciar en su postura hacia los Estados Unidos. Mientras a Chávez le encanta ser el centro de atención con su fuerte discurso antiimperalista, por el cual una vez hasta se atrevió a comparar a George W. Bush con el mismísimo diablo en la ONU, Correa es mucho más objetivo y se presenta crítico sólo cuando nuestros intereses nacionales se ven afectados, como ocurre con la Base de Manta o el condenable ataque en Angostura, que el domingo último tantos votos le dio a Santos en Colombia. Por esa razón, el mismo Carpena resalta esa diferencia:
En la entrevista puedo apreciar además la solidaridad de profesión por parte de Carpena. Dado que él es periodista, se siente inmediatamente aludido al saber que Correa desde el inicio de su mandato ha atacado constantemente a la prensa en Ecuador. Le pregunta para qué es necesario que se regule a los medios si esa labor la hace la gente al apagar la TV o dejar de comprar un periódico, ante lo que Correa responde diciendo que eso no funciona. Yo en cambio me pregunto: ¿Por qué sienten tanto temor a que los regulen? ¿Es la “ley mordaza” una mordaza en realidad? Les propongo mejor a todos los periodistas que se sientan amenazados por esta ley que se pongan una mano en el pecho y reflexionen sobre cuán buena es la labor que día a día realizan. La calidad de nuestra prensa tanto televisiva, de radio o escrita es muy baja (el que esté libre de pecado, que lance la primera piedra). Cuando voy a Ecuador, prefiero no ver televisión. Cuando la prendo para ver los noticieros, me decepciona ver a algunos reporteros que ni siquiera pueden expresarse bien al transmitir una noticia. A algunos medios de prensa escritos les encanta sacar titulares que provoquen impacto y no les importa si lo hacen, por ejemplo, sacando declaraciones fuera de contexto. Lo importante es la primera impresión que el lector tenga. Lo clave es provocar la ira.
Me alegra además que en esta entrevista Correa se muestre crítico consigo mismo al responderle a Carpena cuando este le imputa un “estilo muy duro, combativo, que se asimila con una forma intolerante de gobernar”. Ese es precisamente uno de sus más grandes defectos. Pareciera que Correa no tuviese ni la menor idea de lo que es la diplomacia.
Me agradaría sobremanera si lectores de este blog, tanto correistas como anticorreistas y otros más que no quieran ser encasillados, se animaran a hacer comentarios sobre esta entrevista.
En esta entrevista, como ya es normal para la prensa tanto nacional como internacional, se pone a Correa en un mismo saco con Hugo Chávez. Después de todo es lógico que lo hagan. Cuando se lo preguntan, Correa siempre manifiesta en sus declaraciones simpatía y cercanía hacia Chávez. Lo que me llama la atención es que debido a esta cercanía en todas partes del mundo declaren sin más ni más que Correa y Chávez (junto a Morales y Ortega) sean cortados con la misma tijera. Si bien es cierto que comparten casi la misma política internacional (que en algunos casos me parece condenable, como respecto a la relación con Irán o la postura permisiva hacia las injusticias que se cometen en Cuba), sus programas políticos internos son diferentes. Es más. Ambos no coinciden siempre en el ámbito internacional, como se puede apreciar en su postura hacia los Estados Unidos. Mientras a Chávez le encanta ser el centro de atención con su fuerte discurso antiimperalista, por el cual una vez hasta se atrevió a comparar a George W. Bush con el mismísimo diablo en la ONU, Correa es mucho más objetivo y se presenta crítico sólo cuando nuestros intereses nacionales se ven afectados, como ocurre con la Base de Manta o el condenable ataque en Angostura, que el domingo último tantos votos le dio a Santos en Colombia. Por esa razón, el mismo Carpena resalta esa diferencia:
“…pero por momentos [Correa] parece inclasificable. Al escucharlo, nadie dudaría de que está en sintonía ideológica con Chávez, pero parece mucho más pragmático (o astuto) que su colega venezolano, sobre todo porque ha sido muy cuidadoso en dar más señales de respeto a la propiedad privada en su país y en diferenciarse de la izquierda clásica: por ejemplo, está en contra del aborto.”
En la entrevista puedo apreciar además la solidaridad de profesión por parte de Carpena. Dado que él es periodista, se siente inmediatamente aludido al saber que Correa desde el inicio de su mandato ha atacado constantemente a la prensa en Ecuador. Le pregunta para qué es necesario que se regule a los medios si esa labor la hace la gente al apagar la TV o dejar de comprar un periódico, ante lo que Correa responde diciendo que eso no funciona. Yo en cambio me pregunto: ¿Por qué sienten tanto temor a que los regulen? ¿Es la “ley mordaza” una mordaza en realidad? Les propongo mejor a todos los periodistas que se sientan amenazados por esta ley que se pongan una mano en el pecho y reflexionen sobre cuán buena es la labor que día a día realizan. La calidad de nuestra prensa tanto televisiva, de radio o escrita es muy baja (el que esté libre de pecado, que lance la primera piedra). Cuando voy a Ecuador, prefiero no ver televisión. Cuando la prendo para ver los noticieros, me decepciona ver a algunos reporteros que ni siquiera pueden expresarse bien al transmitir una noticia. A algunos medios de prensa escritos les encanta sacar titulares que provoquen impacto y no les importa si lo hacen, por ejemplo, sacando declaraciones fuera de contexto. Lo importante es la primera impresión que el lector tenga. Lo clave es provocar la ira.
Me alegra además que en esta entrevista Correa se muestre crítico consigo mismo al responderle a Carpena cuando este le imputa un “estilo muy duro, combativo, que se asimila con una forma intolerante de gobernar”. Ese es precisamente uno de sus más grandes defectos. Pareciera que Correa no tuviese ni la menor idea de lo que es la diplomacia.
Me agradaría sobremanera si lectores de este blog, tanto correistas como anticorreistas y otros más que no quieran ser encasillados, se animaran a hacer comentarios sobre esta entrevista.

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