I'm gonna miss you, NYC!
Estoy con un poco de chuchaqui. El fin de semana estuvo bastante ajetreado. Recién hoy tuve la oportunidad de dormir hasta tarde aprovechando que mi amiga se fue a trabajar.
El viernes me encontré con una muy buena amiga guayaca que no veía hace fú. Ella vive en Long Island. Ya son 11 años desde la última vez, entonces podrán imaginarse que no paramos de hablar durante todo el día. ¡Teníamos tanto qué contarnos! Nos fuimos a Conney Island con el metro. Un viaje de 1 hora y media. Una vez en la playa estuvimos camina y camina y camina sobre el tablado que tienen en el malecón mientras nos poníamos mutuamente al tanto de nuestras vidas durante estos últimos 11 años.
Luego me encontré con Heather en el Metropolitan Museum para ver una muestra de Picasso. Apenas entramos no fuimos a ver la muestra sino que fuimos al bar, cosa que me llamó un poco la atención ya que pensé que iríamos al museo para ver las obras de arte, no? Resulta que Heather tenía hambre. Además teníamos que esperar a Wendy. Los viernes hay música. Luego descubrí que fue esa la razón por la que me llevó al Met. Heather estaba encantadísima. Se trataba de un pianista, un violinista y un chelista. Muy lindo, para qué, pero la entrada al museo cuesta 20 dolores y yo quería sacarle provecho. En fin. Estuvimos charlando un poco. Luego llegó Wendy. Tuvimos chance de ver a Picasso sólo durante 20 minutos, porque el museo lo cerraron a las 21:00.
En wikipedia consta que su nombre de bautismo es Pablo Diego José Francisco de Paula Juan Nepomuceno María de los Remedios Crispiniano de la Santísima Trinidad Ruiz Picasso. Uf! Heather me chismeó que había leído que el man era un hijo de su madre con sus mujeres. Algunas de ellas se suicidaron por eso. Una de las pocas que fue capaz de dejarlo, relató posteriormente el infierno que vivió a su lado. Era manipulador y posesivo. Así y todo al man no le faltaban las féminas. Las tenía una tras otra o algunas a la vez. Se casó dos veces y tuvo un total de cuatro hijos con tres mujeres.
A propósito de eso estuvimos luego hablando de artistas a los que nos es difícil admirar, ya que en su vida personal son unos complete jerks. Yo mencioné a Woody Allen. Este viejito que pareciera no matar ni una mosca le metió cuernos a su en ese entonces mujer, Mia Farrow, nada más y nada menos que con la hija que ella y su ex esposo André Previn habían adoptado, Soon-Yi (que a fin de cuentas en esa época era su hija también). El problema es que las películas de Allen me encantan. Sobre todo las más recientes: Celebrity, Mighty Aphrodite, Melinda & Melinda, Match Point, Vicky Cristina Barcelona, Whatever Works. Pero qué se le va a hacer? Una cosa es la persona y otra el artista.
El sábado salimos con Michelle, Sarah y Heather. Michelle es una típica wild american girl (by the way, le encantan los latinos). Heather y Sarah son más bien tranquilas. Primero fuimos a comer a “Cuba” en el greenwich village. No me gustó la comida. Bueno, se dejaba comer pero yo puedo cocinar mucho mejor que eso. Las chicas igual estaban contentísimas. Creo que se dejan impresionar fácilmente con cualquier comida latina. Ya que no conocen creen que está bien. Además si nos ponemos a comparar eso con la comida americana, cualquier cosa va a resultar muchísimo mejor (ahora las entiendo).
Luego fuimos al Café Wha? Es un lugar legendario donde tocan música en vivo. En los 60’s tocaron los Doors, Jimi Hendrix, Bob Dylan. Era una parada obligatoria para los grupos que querían convertirse en algo en esa época. Esa noche no estuvo tan chévere que se diga. La misma Michelle se quejaba constantemente. Dijo que antes era mucho mejor. Al comienzo el presentador estuvo felicitando a los cumpleañeros (qué aburrido). Luego se presentó un comediante negro. Lamentablemente no le pude entender todo lo que decía. Una por el idioma (hablaba rapidísimo) y otra porque era humor americano. De ahí la banda comenzó a tocar. Más o menos no más. Un poco decepcionadas salimos y fuimos a parar en el “Fat Black Pussycat”. Yo no llevaba mi cédula de identidad. Me sorprendió que nos exigieran en todo lado los ID’s. Tomamos algo ahí y luego proseguimos con nuestro bar tour.
Estuvimos dando vueltas. Había muchísima gente por todos lados. Lógico. Era sábado y el clima estaba bien rico. Era como una noche de verano en Guayaquil. Un poco de calorcito y una brisa deliciosa. Queríamos tomar un taxi, pero ni uno nos paraba. Pasamos por el St. Vincent Hospital. Unas veinte personas se habían trepado en una ambulancia, otros tantos desde abajo gritaban con ellos “don’t get sick. don’t get sick!”. Resulta que han cerrado el hospital hace dos semanas. Ahora no queda ningún hospital en la zona. El más cercano queda ahora en Brooklyn, me parece haber entendido.
Fuimos a parar en “Oliva”. Un latin bar pequeñito. Ahí estuvimos bailando un poco de salsa. Luego tomamos finalmente un taxi y nos fuimos a "The Library". Un bar con estantes llenos de libros. ¡La música estaba espectacular! Oasis, Stone Temple Pilots, Pearl Jam y así por el estilo (escuché "Supersonic" y me puse a gritar!).
El domingo luego de dormir un poco (yo hubiera preferido seguir durmiendo) Heather me dijo que nos iríamos a comer brunch con Michelle y Wendy, otra vez en el greenwich village. Michelle es una borracha muy divertida. Eran apenas la 1:30pm pero ella pidió un Bloody Mary mientras esperábamos nuestra mesa. Ahí se nos unió Jacob de México. Después de comer nos fuimos al festival en la 9th avenue. Puestos de comida, de bebida y baratijas por doquier. Seguimos tomando cerveza, luego margaritas. Después fuimos a un irish pub y seguimos con las cervezas. Debo confesar que a estas alturas yo estoy curándome de mi etapa de borracha de hace un año. Cuando a eso de las 7 dije que ya no quería tomar más alcohol, me preguntaron si es que no me sentía bien. ¿? La verdad es que estaba super cansada y ya había tomado suficiente. No soportaba más el sabor de la cerveza en mi boca.
Nos agarró el hambre y decidimos ir a comer algo. Se trataba, como siempre, de comida chatarra. Les acepto que se pasen comiendo hamburguesas y papas fritas, pero la calidad esta vez no era buena (y casi nunca lo es). Me estaba agarrando el remordimiento por haber comido tanta basura en lo que va del viaje. Pero ya. Es solo por esta vez.
Otra cosa por la cual también me estaba sintiendo mal es por estar gastando tanta plata. ¡Qué manera de despilfarrar! Los americanos tienen la costumbre de dar mucha propina. En Alemania yo no les aflojo nada. Ni un centavo. Es totalmente diferente aquí. Dar propina es practicamente una obligación. El viernes un taxista negro me trajo a casa. Yo decidí no darle propina y el muy desgraciado se puso bravísimo! Si hubiera podido, me pegaba. Ayer me tocó en cambio un taxista hindú muy amable. Le dije de frente “hermano, no te voy a dar propina, ¿está bien?” y el man me contestó con una sonrisa “como Ud. quiera”. Luego pensé que debí darle. Este sí se lo merecía.
Qué fea costumbre, digo yo. A eso súmele que las nenas con las que andaba no eran muy buenas con las matemáticas. Entonces terminan dando de propina mucho más de lo que ellas creen. En el Café Wha 20, en el restaurant cubano 30, en el irish pub 15. Están completamente chifladas, pensaba dentro de mí. Pero ya. It’s just money, baby. No nos quejemos más, por favor. La he pasado espectacular hasta ahora.
No les alargo más el cuento (aunque ya es un poco tarde para decirlo). A las 8 estábamos en “The red lion”. Craig (percusión), Martin (guitarra electroacústica) y Chuck (saxofón) estaban tocando (como el miércoles en Prohibition). Tienen un repertorio bastante variado. En una de esas se pusieron a tocar algunas canciones de los Beatles: Michelle (me acordé de mi papi), Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band (gumbra!), A day in the life (¡fue impresionante!), Norwegian Wood, It’s getting better, Lucy in the sky with diamonds, Drive my car, I saw her standig there, Twist and Shout. Yo me puse a bailar como loca. Craig notó lo emocionada que estaba con esa música. Después me preguntó que por qué me gustaban tanto los Beatles. Es por mi papi. Fíjate que la primera canción que recuerdo haber escuchado en mi vida es Eleanor Rigby. ¡Ah! Nosotros la tocamos antes de que ustedes llegaran. ¡Ahhhh!
Cuando terminaron de tocar se acercaron a despedirse de nosotras. Logré que Craig se sentara a mi lado y nos pusimos a conversar. El rompehielos fue preguntarle si tocarían hoy en otro club. El martes ya me voy, oye. Ah, ¿de verdad? ¿Y qué te ha parecido NYC hasta ahora? ¡Me encanta! Esta ciudad me encanta (tú también me gustas mucho. :-) ). ¿Y tú qué haces en Hamburgo? Trabajo para una compañía de energía solar. ¿Y qué tal es Alemania? Me siento muy bien allá. Pero es también porque vivo en Hamburgo. Tiene 3 millones de habitantes. Ah, es una ciudad pequeña. ¡No! Es grande. Bueno, en comparación con NYC sí es pequeña, pero Hamburgo es muy parecida a la ciudad de la que provengo. Estoy muy contenta allí pero I’m up to anything. Estoy buscando trabajo y la verdad es que si no encuentro algo que valga la pena en Hamburgo voy a ver si me voy a otro país. ¿Por qué no buscas aquí? Fíjate que estos últimos dos días he estado pensando seriamente en esa posibilidad. Claro, ¿por qué no? Bueno, it’s all about the money, babe. What??? (Oops, metí la pata). Mira, lo que quiero decir es que para poder darme el lujo de disfrutar de mis hobbies, de salir de bares y escuchar buena música, de salir de viaje y conocer nuevos lugares, tengo que ganar suficiente dinero. Si no, I cannot afford it, you know? (parece que lo calmé un poco). En eso se fue a buscar su tarjeta de presentación. Yo pensaba, ay, que se quede, que se quede. En eso regresa a despedirse. ¿Por qué te vas? Tengo que dar clases mañana. Me tengo que levantar a las 6:30. ¿A qué hora te tienes que levantar tú? A cualquier hora (mi amor ;-) ). Estoy de vaca. Qué suerte la tuya. Pero podemos contactarnos por email. ¡Sí, sí, sí! Entonces le di mi tarjeta.
Me gustó mucho y la verdad es que me hubiera encantado vacilármelo. Pero me di cuenta de que este chico no es un chico fácil. Quiero decir, no es uno para un one night stand. Al menos no conmigo. Después de todo me siento halagada por eso.
Me sugirió que fuera sin falta al Brooklyn Bridge. Vamos a ver si alcanzo. Para esta noche ya tengo plan con Heather. Ella y Sarah me van a sacar a Long Island.
¡Ya me voy mañana! NO QUIERO IRME DE NYC. QUIERO QUEDARME MAS TIEMPO. ¡Snif!
El viernes me encontré con una muy buena amiga guayaca que no veía hace fú. Ella vive en Long Island. Ya son 11 años desde la última vez, entonces podrán imaginarse que no paramos de hablar durante todo el día. ¡Teníamos tanto qué contarnos! Nos fuimos a Conney Island con el metro. Un viaje de 1 hora y media. Una vez en la playa estuvimos camina y camina y camina sobre el tablado que tienen en el malecón mientras nos poníamos mutuamente al tanto de nuestras vidas durante estos últimos 11 años.
Luego me encontré con Heather en el Metropolitan Museum para ver una muestra de Picasso. Apenas entramos no fuimos a ver la muestra sino que fuimos al bar, cosa que me llamó un poco la atención ya que pensé que iríamos al museo para ver las obras de arte, no? Resulta que Heather tenía hambre. Además teníamos que esperar a Wendy. Los viernes hay música. Luego descubrí que fue esa la razón por la que me llevó al Met. Heather estaba encantadísima. Se trataba de un pianista, un violinista y un chelista. Muy lindo, para qué, pero la entrada al museo cuesta 20 dolores y yo quería sacarle provecho. En fin. Estuvimos charlando un poco. Luego llegó Wendy. Tuvimos chance de ver a Picasso sólo durante 20 minutos, porque el museo lo cerraron a las 21:00.
En wikipedia consta que su nombre de bautismo es Pablo Diego José Francisco de Paula Juan Nepomuceno María de los Remedios Crispiniano de la Santísima Trinidad Ruiz Picasso. Uf! Heather me chismeó que había leído que el man era un hijo de su madre con sus mujeres. Algunas de ellas se suicidaron por eso. Una de las pocas que fue capaz de dejarlo, relató posteriormente el infierno que vivió a su lado. Era manipulador y posesivo. Así y todo al man no le faltaban las féminas. Las tenía una tras otra o algunas a la vez. Se casó dos veces y tuvo un total de cuatro hijos con tres mujeres.
A propósito de eso estuvimos luego hablando de artistas a los que nos es difícil admirar, ya que en su vida personal son unos complete jerks. Yo mencioné a Woody Allen. Este viejito que pareciera no matar ni una mosca le metió cuernos a su en ese entonces mujer, Mia Farrow, nada más y nada menos que con la hija que ella y su ex esposo André Previn habían adoptado, Soon-Yi (que a fin de cuentas en esa época era su hija también). El problema es que las películas de Allen me encantan. Sobre todo las más recientes: Celebrity, Mighty Aphrodite, Melinda & Melinda, Match Point, Vicky Cristina Barcelona, Whatever Works. Pero qué se le va a hacer? Una cosa es la persona y otra el artista.
El sábado salimos con Michelle, Sarah y Heather. Michelle es una típica wild american girl (by the way, le encantan los latinos). Heather y Sarah son más bien tranquilas. Primero fuimos a comer a “Cuba” en el greenwich village. No me gustó la comida. Bueno, se dejaba comer pero yo puedo cocinar mucho mejor que eso. Las chicas igual estaban contentísimas. Creo que se dejan impresionar fácilmente con cualquier comida latina. Ya que no conocen creen que está bien. Además si nos ponemos a comparar eso con la comida americana, cualquier cosa va a resultar muchísimo mejor (ahora las entiendo).
Luego fuimos al Café Wha? Es un lugar legendario donde tocan música en vivo. En los 60’s tocaron los Doors, Jimi Hendrix, Bob Dylan. Era una parada obligatoria para los grupos que querían convertirse en algo en esa época. Esa noche no estuvo tan chévere que se diga. La misma Michelle se quejaba constantemente. Dijo que antes era mucho mejor. Al comienzo el presentador estuvo felicitando a los cumpleañeros (qué aburrido). Luego se presentó un comediante negro. Lamentablemente no le pude entender todo lo que decía. Una por el idioma (hablaba rapidísimo) y otra porque era humor americano. De ahí la banda comenzó a tocar. Más o menos no más. Un poco decepcionadas salimos y fuimos a parar en el “Fat Black Pussycat”. Yo no llevaba mi cédula de identidad. Me sorprendió que nos exigieran en todo lado los ID’s. Tomamos algo ahí y luego proseguimos con nuestro bar tour.
Estuvimos dando vueltas. Había muchísima gente por todos lados. Lógico. Era sábado y el clima estaba bien rico. Era como una noche de verano en Guayaquil. Un poco de calorcito y una brisa deliciosa. Queríamos tomar un taxi, pero ni uno nos paraba. Pasamos por el St. Vincent Hospital. Unas veinte personas se habían trepado en una ambulancia, otros tantos desde abajo gritaban con ellos “don’t get sick. don’t get sick!”. Resulta que han cerrado el hospital hace dos semanas. Ahora no queda ningún hospital en la zona. El más cercano queda ahora en Brooklyn, me parece haber entendido.
Fuimos a parar en “Oliva”. Un latin bar pequeñito. Ahí estuvimos bailando un poco de salsa. Luego tomamos finalmente un taxi y nos fuimos a "The Library". Un bar con estantes llenos de libros. ¡La música estaba espectacular! Oasis, Stone Temple Pilots, Pearl Jam y así por el estilo (escuché "Supersonic" y me puse a gritar!).
El domingo luego de dormir un poco (yo hubiera preferido seguir durmiendo) Heather me dijo que nos iríamos a comer brunch con Michelle y Wendy, otra vez en el greenwich village. Michelle es una borracha muy divertida. Eran apenas la 1:30pm pero ella pidió un Bloody Mary mientras esperábamos nuestra mesa. Ahí se nos unió Jacob de México. Después de comer nos fuimos al festival en la 9th avenue. Puestos de comida, de bebida y baratijas por doquier. Seguimos tomando cerveza, luego margaritas. Después fuimos a un irish pub y seguimos con las cervezas. Debo confesar que a estas alturas yo estoy curándome de mi etapa de borracha de hace un año. Cuando a eso de las 7 dije que ya no quería tomar más alcohol, me preguntaron si es que no me sentía bien. ¿? La verdad es que estaba super cansada y ya había tomado suficiente. No soportaba más el sabor de la cerveza en mi boca.
Nos agarró el hambre y decidimos ir a comer algo. Se trataba, como siempre, de comida chatarra. Les acepto que se pasen comiendo hamburguesas y papas fritas, pero la calidad esta vez no era buena (y casi nunca lo es). Me estaba agarrando el remordimiento por haber comido tanta basura en lo que va del viaje. Pero ya. Es solo por esta vez.
Otra cosa por la cual también me estaba sintiendo mal es por estar gastando tanta plata. ¡Qué manera de despilfarrar! Los americanos tienen la costumbre de dar mucha propina. En Alemania yo no les aflojo nada. Ni un centavo. Es totalmente diferente aquí. Dar propina es practicamente una obligación. El viernes un taxista negro me trajo a casa. Yo decidí no darle propina y el muy desgraciado se puso bravísimo! Si hubiera podido, me pegaba. Ayer me tocó en cambio un taxista hindú muy amable. Le dije de frente “hermano, no te voy a dar propina, ¿está bien?” y el man me contestó con una sonrisa “como Ud. quiera”. Luego pensé que debí darle. Este sí se lo merecía.
Qué fea costumbre, digo yo. A eso súmele que las nenas con las que andaba no eran muy buenas con las matemáticas. Entonces terminan dando de propina mucho más de lo que ellas creen. En el Café Wha 20, en el restaurant cubano 30, en el irish pub 15. Están completamente chifladas, pensaba dentro de mí. Pero ya. It’s just money, baby. No nos quejemos más, por favor. La he pasado espectacular hasta ahora.
No les alargo más el cuento (aunque ya es un poco tarde para decirlo). A las 8 estábamos en “The red lion”. Craig (percusión), Martin (guitarra electroacústica) y Chuck (saxofón) estaban tocando (como el miércoles en Prohibition). Tienen un repertorio bastante variado. En una de esas se pusieron a tocar algunas canciones de los Beatles: Michelle (me acordé de mi papi), Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band (gumbra!), A day in the life (¡fue impresionante!), Norwegian Wood, It’s getting better, Lucy in the sky with diamonds, Drive my car, I saw her standig there, Twist and Shout. Yo me puse a bailar como loca. Craig notó lo emocionada que estaba con esa música. Después me preguntó que por qué me gustaban tanto los Beatles. Es por mi papi. Fíjate que la primera canción que recuerdo haber escuchado en mi vida es Eleanor Rigby. ¡Ah! Nosotros la tocamos antes de que ustedes llegaran. ¡Ahhhh!
Cuando terminaron de tocar se acercaron a despedirse de nosotras. Logré que Craig se sentara a mi lado y nos pusimos a conversar. El rompehielos fue preguntarle si tocarían hoy en otro club. El martes ya me voy, oye. Ah, ¿de verdad? ¿Y qué te ha parecido NYC hasta ahora? ¡Me encanta! Esta ciudad me encanta (tú también me gustas mucho. :-) ). ¿Y tú qué haces en Hamburgo? Trabajo para una compañía de energía solar. ¿Y qué tal es Alemania? Me siento muy bien allá. Pero es también porque vivo en Hamburgo. Tiene 3 millones de habitantes. Ah, es una ciudad pequeña. ¡No! Es grande. Bueno, en comparación con NYC sí es pequeña, pero Hamburgo es muy parecida a la ciudad de la que provengo. Estoy muy contenta allí pero I’m up to anything. Estoy buscando trabajo y la verdad es que si no encuentro algo que valga la pena en Hamburgo voy a ver si me voy a otro país. ¿Por qué no buscas aquí? Fíjate que estos últimos dos días he estado pensando seriamente en esa posibilidad. Claro, ¿por qué no? Bueno, it’s all about the money, babe. What??? (Oops, metí la pata). Mira, lo que quiero decir es que para poder darme el lujo de disfrutar de mis hobbies, de salir de bares y escuchar buena música, de salir de viaje y conocer nuevos lugares, tengo que ganar suficiente dinero. Si no, I cannot afford it, you know? (parece que lo calmé un poco). En eso se fue a buscar su tarjeta de presentación. Yo pensaba, ay, que se quede, que se quede. En eso regresa a despedirse. ¿Por qué te vas? Tengo que dar clases mañana. Me tengo que levantar a las 6:30. ¿A qué hora te tienes que levantar tú? A cualquier hora (mi amor ;-) ). Estoy de vaca. Qué suerte la tuya. Pero podemos contactarnos por email. ¡Sí, sí, sí! Entonces le di mi tarjeta.
Me gustó mucho y la verdad es que me hubiera encantado vacilármelo. Pero me di cuenta de que este chico no es un chico fácil. Quiero decir, no es uno para un one night stand. Al menos no conmigo. Después de todo me siento halagada por eso.
Me sugirió que fuera sin falta al Brooklyn Bridge. Vamos a ver si alcanzo. Para esta noche ya tengo plan con Heather. Ella y Sarah me van a sacar a Long Island.
¡Ya me voy mañana! NO QUIERO IRME DE NYC. QUIERO QUEDARME MAS TIEMPO. ¡Snif!


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