The finest city of the world
Esta vez no es “una guayaca en Hamburgo” sino “una guayaca en la gran manzana”. ;-)
Ya que voy a visitar a mi hermanita y su hijito en Tampa, aproveché una oferta barata que encontré para atravesar el charco vía Hamburg-Düsseldorf-New York. Por esa razón estoy ahora en la capital del mundo dándome una vueltita de popularidad. Estaba con temor de que fueran a cancelar mi vuelo por culpa de las erupciones del volcán de nombre raro en Islandia. Esta semana no fue tan grave como hace un mes, donde el cielo europeo sí estuvo paralizado por completo, causando enormes pérdidas económicas a diestra y siniestra. El martes que salí solo habían cancelado unos cuantos vuelos a España y el mío salió con un retraso de tres horas. Menos mal no lo cancelaron. Yo no me imaginaba pernoctando en Dusseldorf, primero porque la ciudad no me gusta para nada y segundo porque no hubiera querido perder ni un solo día de mis preciadas vacaciones. Mientras estaba esperando mi vuelo a la yoni vi pasar por mi lado a mi adorado Michael Ballack. Tan lindo él, estaba pésimamente vestido (una levita gris y por debajo una camisa azul a rayas). Iba muy apurado porque su vuelo a Londres estaba a punto de partir. En ese momento pensé “tienes que hablarle, tienes que hablarle!” pero se lo veía bastante presuroso y además estuvo hablando todo el tiempo por su celular (con su marcado acento del este alemán). Preferí dejarlo así.
Llegué a Newark finalmente. No sé cómo lo logro, pero siempre que viajo consigo llenar la maleta con más de los 20 kilos permitidos por persona. Llevaba 23, pero por suerte la chica en el counter no me dijo nada y me dio muy amablemente mi pase de abordar con el “¡buen viaje!” de rigor.
La primera noche no hice nada. Estaba muerta. Aunque sí logré dormir algo en el avión, cuando llegué a lo de mi amiga estaba sumamente cansada como para pensar siquiera en salir a comer. Llevaba bastante hambre pero el cansancio pudo más.
A la mañana siguiente comencé el día bien tranquila. Estuve chequeando mi correo durante toda la mañana y aproveché también para enviar un currículo.
Mi amiga me dijo que valía la pena ir a “the village” que es la zona in donde hay muchas tiendas, restaurantes y cafés. Ahí también está el famoso Soho. Para eso tendría que tomar la línea 7 del metro, cambiar en Queensboro a la N y bajarme en Prince St. Pues resulta que la N no pasa por Prince St. Lo hace la W. Me bajé en la parada más cercana a Prince St. Como estaba que ladraba de hambre lo primero que hice fue entrar a un McDonalds. Me llamó la atención que estos hijitos de su madre han puesto letreros por todos los lados en el local diciendo “restrooms are for personal only”, lo cual es una mentira evidente ya que lógicamente los clientes también pueden usarlos. Lo hacen para que la gente que pase por ahí urgida de WC se atemorice y no use sus baños. En fin. Tomé mi porción de unhealthy fast food y salí en búsqueda del famoso village. Estuve camina y camina y camina. El clima estaba medio feo. Estuvo garuando todo el tiempo. Era esa lluvia fastidiosa que es casi imperceptible (espanta chivos como le decía Vivian). Fui a dar a la calle Broadway y entré a H&M y a Zara.
Por la noche mi amiga me llevó a “Prohibition”, un bar muy bonito donde ponen música de los 80’s y de principios de los 90’s. Me sorprendieron favorablemente cuando pusieron “Shine” de Collective Soul. ¡Ay, qué tiempos aquellos en los que soñaba con tener mi propia banda de rock y tocar esa canción! Aún pienso en ello. Es más, me he comprado una guitarra eléctrica por eso. Ahora solo falta conseguir el resto del grupo y, claro, aprender a tocar guitarra eléctrica. ;-)
Fuimos al bar porque iba a haber música en vivo. Se trataba de un dueto (Martin & Craig) al cual se sumó después Chuck con el saxofón. Unas horas más tarde llegó un grupo grande de gente emperifollada (los hombres con tuxedo, las mujeres con vestidos de noche largos).
- Micaela, pregúntales por qué están así vestidos, anda- me dijo Michelle.
- Oye, pero si yo soy tímida – le contesté.
- Anda hasta contar tres. 1,2,..
Entonces fui, tan obediente que soy. ;-) Me le acerqué a uno bastante alto que estaba cerca de la barra. Oígame, de dónde vienen todos ustedes, ah? El hombre me dijo que venían de la gala anual organizada por la Rainforest Alliance en el museo de historia natural que queda en el Central Park. En lo personal él no trabajaba para ellos pero fue invitado a la gala ya que se dedica a la fabricación de chocolate y por ende al comercio de cacao. Los de la alianza promueven el comercio justo (fair trade) entre muchas empresas. Este señor trabajaba para Blommer. Cuando le dije que era ecuatoriana, me dijo que uno de los asistentes a la gala era ecuatoriano y estaba también en el bar. Vea eso. Se trataba de José, lojano, residente en Quito. Ya ni recuerdo dónde es que trabaja. Resulta que el man estaba medio happy. Se alegró mucho de verme. En eso se puso a decirme que los gringos quieren exterminarnos a todos los latinos porque nos odian a muerte. ?? La única solución a ese problema es que nosotras nos casemos con los manes y tengamos hijos latinos para hacer prevalecer la raza. Nosotros somos el mejor país del mundo con la gente más inteligente y les damos tres vueltas a todos estos manes acá (bueno, en ese aspecto sí tiene razón ;-) ). Yo solo me reía. Le seguía la corriente nomás. José me presentó a Andrew de Londres. Cuando le dije a este que era guayaquileña, me contó que había vivido 6 meses en Guayaquil, específicamente en Las Peñas en el año de 1992. Recuerdo que para esa época esa era una zona intransitable incluido el Malecón. Él me contó que precisamente la primera vez que le robaron en su vida fue en Guayaquil. Era una vez que se había ido al estadio Modelo. Al salir del estadio se perdió. Entre cinco lo agarraron y le quitaron todo lo que llevaba encima. La billetera, los zapatos, la camisa. Ya cuando quisieron quitarle el pantalón, dijo MOMENTO. Ahí sí no, pues. No sé cómo lo logró pero al final se fue con su pantalón puesto. ¡Ja! Guayaquil conocido a nivel mundial por sus inconfundibles choros.
Andrew trabaja en el departamento de medio ambiente de las Naciones Unidas. De momento vive en Panamá. ¡Qué interesante! Un trabajo así me encantaría a mí. Lamentablemente este mancito no me dio su tarjeta. Yo sí le di la mía pero dudo que me escriba.
Ayer estuve durmiendo hasta la 1 pm debido a la larga noche anterior. Luego salí a tomar unos cuantos rayitos de sol en el Central Park. Después me fui a recorrer la quinta avenida. Había un montón de gente aglomerada en la calle 55. Resulta que Obama estaba en un restaurante con motivo de una cena para reunir fondos para el partido demócrata. Espera y espera pero el man no salía. Cuando salió se metió rápido en un carro y se fue. ¡Cuánto despliegue de policías! Hasta una ambulancia estaba esperándolo ahí afuera. ?? Aprovechando que el man estaba por aquí algunas agrupaciones estaban con cartelitos dirigidos a él. Logré distinguir a una agrupación latina que demandaba mejores derechos para los inmigrantes (“Dont rip families out”) y unos negritos demandando que Obama cumpla su promesa de campaña de ayudar económicamente a los enfermos de sida.
A la que sí alcancé a ver salir fue a Sarah Jessica Parker. Ella estaba como siempre muy chic. Se la veía divina en su vestido rosado. Pasó por nuestro lado, se metió en un carro y se fue.
Vamos a ver qué más me depara mi estadía por estos lares. Estoy muy contenta de tener el privilegio de viajar y sobre todo de alejarme de mis colegas que ya me estaban volviendo loca. Ahora sí no te extraño para nada Conergy.
Ya que voy a visitar a mi hermanita y su hijito en Tampa, aproveché una oferta barata que encontré para atravesar el charco vía Hamburg-Düsseldorf-New York. Por esa razón estoy ahora en la capital del mundo dándome una vueltita de popularidad. Estaba con temor de que fueran a cancelar mi vuelo por culpa de las erupciones del volcán de nombre raro en Islandia. Esta semana no fue tan grave como hace un mes, donde el cielo europeo sí estuvo paralizado por completo, causando enormes pérdidas económicas a diestra y siniestra. El martes que salí solo habían cancelado unos cuantos vuelos a España y el mío salió con un retraso de tres horas. Menos mal no lo cancelaron. Yo no me imaginaba pernoctando en Dusseldorf, primero porque la ciudad no me gusta para nada y segundo porque no hubiera querido perder ni un solo día de mis preciadas vacaciones. Mientras estaba esperando mi vuelo a la yoni vi pasar por mi lado a mi adorado Michael Ballack. Tan lindo él, estaba pésimamente vestido (una levita gris y por debajo una camisa azul a rayas). Iba muy apurado porque su vuelo a Londres estaba a punto de partir. En ese momento pensé “tienes que hablarle, tienes que hablarle!” pero se lo veía bastante presuroso y además estuvo hablando todo el tiempo por su celular (con su marcado acento del este alemán). Preferí dejarlo así.
Llegué a Newark finalmente. No sé cómo lo logro, pero siempre que viajo consigo llenar la maleta con más de los 20 kilos permitidos por persona. Llevaba 23, pero por suerte la chica en el counter no me dijo nada y me dio muy amablemente mi pase de abordar con el “¡buen viaje!” de rigor.
La primera noche no hice nada. Estaba muerta. Aunque sí logré dormir algo en el avión, cuando llegué a lo de mi amiga estaba sumamente cansada como para pensar siquiera en salir a comer. Llevaba bastante hambre pero el cansancio pudo más.
A la mañana siguiente comencé el día bien tranquila. Estuve chequeando mi correo durante toda la mañana y aproveché también para enviar un currículo.
Mi amiga me dijo que valía la pena ir a “the village” que es la zona in donde hay muchas tiendas, restaurantes y cafés. Ahí también está el famoso Soho. Para eso tendría que tomar la línea 7 del metro, cambiar en Queensboro a la N y bajarme en Prince St. Pues resulta que la N no pasa por Prince St. Lo hace la W. Me bajé en la parada más cercana a Prince St. Como estaba que ladraba de hambre lo primero que hice fue entrar a un McDonalds. Me llamó la atención que estos hijitos de su madre han puesto letreros por todos los lados en el local diciendo “restrooms are for personal only”, lo cual es una mentira evidente ya que lógicamente los clientes también pueden usarlos. Lo hacen para que la gente que pase por ahí urgida de WC se atemorice y no use sus baños. En fin. Tomé mi porción de unhealthy fast food y salí en búsqueda del famoso village. Estuve camina y camina y camina. El clima estaba medio feo. Estuvo garuando todo el tiempo. Era esa lluvia fastidiosa que es casi imperceptible (espanta chivos como le decía Vivian). Fui a dar a la calle Broadway y entré a H&M y a Zara.
Por la noche mi amiga me llevó a “Prohibition”, un bar muy bonito donde ponen música de los 80’s y de principios de los 90’s. Me sorprendieron favorablemente cuando pusieron “Shine” de Collective Soul. ¡Ay, qué tiempos aquellos en los que soñaba con tener mi propia banda de rock y tocar esa canción! Aún pienso en ello. Es más, me he comprado una guitarra eléctrica por eso. Ahora solo falta conseguir el resto del grupo y, claro, aprender a tocar guitarra eléctrica. ;-)
Fuimos al bar porque iba a haber música en vivo. Se trataba de un dueto (Martin & Craig) al cual se sumó después Chuck con el saxofón. Unas horas más tarde llegó un grupo grande de gente emperifollada (los hombres con tuxedo, las mujeres con vestidos de noche largos).
- Micaela, pregúntales por qué están así vestidos, anda- me dijo Michelle.
- Oye, pero si yo soy tímida – le contesté.
- Anda hasta contar tres. 1,2,..
Entonces fui, tan obediente que soy. ;-) Me le acerqué a uno bastante alto que estaba cerca de la barra. Oígame, de dónde vienen todos ustedes, ah? El hombre me dijo que venían de la gala anual organizada por la Rainforest Alliance en el museo de historia natural que queda en el Central Park. En lo personal él no trabajaba para ellos pero fue invitado a la gala ya que se dedica a la fabricación de chocolate y por ende al comercio de cacao. Los de la alianza promueven el comercio justo (fair trade) entre muchas empresas. Este señor trabajaba para Blommer. Cuando le dije que era ecuatoriana, me dijo que uno de los asistentes a la gala era ecuatoriano y estaba también en el bar. Vea eso. Se trataba de José, lojano, residente en Quito. Ya ni recuerdo dónde es que trabaja. Resulta que el man estaba medio happy. Se alegró mucho de verme. En eso se puso a decirme que los gringos quieren exterminarnos a todos los latinos porque nos odian a muerte. ?? La única solución a ese problema es que nosotras nos casemos con los manes y tengamos hijos latinos para hacer prevalecer la raza. Nosotros somos el mejor país del mundo con la gente más inteligente y les damos tres vueltas a todos estos manes acá (bueno, en ese aspecto sí tiene razón ;-) ). Yo solo me reía. Le seguía la corriente nomás. José me presentó a Andrew de Londres. Cuando le dije a este que era guayaquileña, me contó que había vivido 6 meses en Guayaquil, específicamente en Las Peñas en el año de 1992. Recuerdo que para esa época esa era una zona intransitable incluido el Malecón. Él me contó que precisamente la primera vez que le robaron en su vida fue en Guayaquil. Era una vez que se había ido al estadio Modelo. Al salir del estadio se perdió. Entre cinco lo agarraron y le quitaron todo lo que llevaba encima. La billetera, los zapatos, la camisa. Ya cuando quisieron quitarle el pantalón, dijo MOMENTO. Ahí sí no, pues. No sé cómo lo logró pero al final se fue con su pantalón puesto. ¡Ja! Guayaquil conocido a nivel mundial por sus inconfundibles choros.
Andrew trabaja en el departamento de medio ambiente de las Naciones Unidas. De momento vive en Panamá. ¡Qué interesante! Un trabajo así me encantaría a mí. Lamentablemente este mancito no me dio su tarjeta. Yo sí le di la mía pero dudo que me escriba.
Ayer estuve durmiendo hasta la 1 pm debido a la larga noche anterior. Luego salí a tomar unos cuantos rayitos de sol en el Central Park. Después me fui a recorrer la quinta avenida. Había un montón de gente aglomerada en la calle 55. Resulta que Obama estaba en un restaurante con motivo de una cena para reunir fondos para el partido demócrata. Espera y espera pero el man no salía. Cuando salió se metió rápido en un carro y se fue. ¡Cuánto despliegue de policías! Hasta una ambulancia estaba esperándolo ahí afuera. ?? Aprovechando que el man estaba por aquí algunas agrupaciones estaban con cartelitos dirigidos a él. Logré distinguir a una agrupación latina que demandaba mejores derechos para los inmigrantes (“Dont rip families out”) y unos negritos demandando que Obama cumpla su promesa de campaña de ayudar económicamente a los enfermos de sida.
A la que sí alcancé a ver salir fue a Sarah Jessica Parker. Ella estaba como siempre muy chic. Se la veía divina en su vestido rosado. Pasó por nuestro lado, se metió en un carro y se fue.
Vamos a ver qué más me depara mi estadía por estos lares. Estoy muy contenta de tener el privilegio de viajar y sobre todo de alejarme de mis colegas que ya me estaban volviendo loca. Ahora sí no te extraño para nada Conergy.



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