Robert Enke
Ayer a las 18:25 Robert Enke, arquero de la selección nacional de fútbol de Alemania, fue atropellado por un tren regional en la localidad de Eilvese en las afueras de Hannover. Se asume que fue suicidio. No es normal que a uno lo atropelle un tren, digo yo. Mis colegas y yo nos enteramos anoche en el coche mientras regresábamos precisamente de jugar fútbol. Estamos entrenando para el torneo de fútbol de la empresa.
Esta clase de noticias me conmueve mucho. Es muy triste que haya gente que ya no encuentre razones para vivir en este mundo. Es una pena que se pierda gente de esa manera.
Robert Enke tenía 32 años. En el 2006 murió su hija de dos años Lara por una insuficiencia cardiaca. En mayo de este año él y su esposa Theresa adoptaron a Leyla, hoy de 8 meses.
Todo parecía indicar que Enke sería el arquero titular alemán para el mundial en Sudáfrica. Lamentablemente se vio obligado a hacer una pausa durante 9 semanas debido a una enfermedad viral. Recién hace dos semanas comenzó nuevamente a jugar en su equipo, Hannover 96. El sábado anterior incluso jugó normalmente contra el HSV de Hamburgo. Su partido no. 196 por la Bundesliga.
En una de sus últimas entrevistas diría: “He tenido que soportar bastantes cosas tanto en lo profesional como en lo privado. No sé si alguien encauza la vida, pero algo sé con certeza: uno no lo puede cambiar. Uno tiene que aprender a aceptar una lesión, una derrota. Uno tiene que aprender a aceptar cuando se tiene un hijo que está gravemente enfermo y luego muere.”
Todo esto me recuerda un poco al futbolista alemán Sebastian Deisler (29). En el 2007 decidió colgar los botines como consecuencia de lesiones. Después se dijo que sufría problemas de depresión. En octubre de este año lanzó su autobiografía. Entre otras cosas relata que en ese entonces tomó la decisión de retirarse porque no aguantaba la presión del mundo futbolístico profesional. Jugando fútbol él era infeliz, dice. "Al final yo estaba vacío, estaba viejo, estaba cansado. Caminé tanto como mis piernas me lo permitieron. No me fue posible ir más allá ." Y eso que sólo tenía 27 añitos en ese entonces.
Deisler, a diferencia de Enke, tuvo el coraje de hablar de su problema y encararlo. Enke no tuvo el valor. Lamentablemente no cuadra en esta sociedad, y mucho menos en el ambiente futbolístico, que un excelente jugador que está en la mira de todos sufra de depresiones. El mismo Deisler fue objeto de burlas por este motivo. Se podría concluir que precisamente el temor a ser el hazmereir de algunos martirizaba a Enke y le hizo imposible dar a conocer su problema y pedir ayuda.
Triste.
Esta clase de noticias me conmueve mucho. Es muy triste que haya gente que ya no encuentre razones para vivir en este mundo. Es una pena que se pierda gente de esa manera.
Robert Enke tenía 32 años. En el 2006 murió su hija de dos años Lara por una insuficiencia cardiaca. En mayo de este año él y su esposa Theresa adoptaron a Leyla, hoy de 8 meses.
Todo parecía indicar que Enke sería el arquero titular alemán para el mundial en Sudáfrica. Lamentablemente se vio obligado a hacer una pausa durante 9 semanas debido a una enfermedad viral. Recién hace dos semanas comenzó nuevamente a jugar en su equipo, Hannover 96. El sábado anterior incluso jugó normalmente contra el HSV de Hamburgo. Su partido no. 196 por la Bundesliga.
En una de sus últimas entrevistas diría: “He tenido que soportar bastantes cosas tanto en lo profesional como en lo privado. No sé si alguien encauza la vida, pero algo sé con certeza: uno no lo puede cambiar. Uno tiene que aprender a aceptar una lesión, una derrota. Uno tiene que aprender a aceptar cuando se tiene un hijo que está gravemente enfermo y luego muere.”
Todo esto me recuerda un poco al futbolista alemán Sebastian Deisler (29). En el 2007 decidió colgar los botines como consecuencia de lesiones. Después se dijo que sufría problemas de depresión. En octubre de este año lanzó su autobiografía. Entre otras cosas relata que en ese entonces tomó la decisión de retirarse porque no aguantaba la presión del mundo futbolístico profesional. Jugando fútbol él era infeliz, dice. "Al final yo estaba vacío, estaba viejo, estaba cansado. Caminé tanto como mis piernas me lo permitieron. No me fue posible ir más allá ." Y eso que sólo tenía 27 añitos en ese entonces.
Deisler, a diferencia de Enke, tuvo el coraje de hablar de su problema y encararlo. Enke no tuvo el valor. Lamentablemente no cuadra en esta sociedad, y mucho menos en el ambiente futbolístico, que un excelente jugador que está en la mira de todos sufra de depresiones. El mismo Deisler fue objeto de burlas por este motivo. Se podría concluir que precisamente el temor a ser el hazmereir de algunos martirizaba a Enke y le hizo imposible dar a conocer su problema y pedir ayuda.
Triste.


Comentarios
Muy triste cuando escuchas noticias de un suicidio, te deja pensando.. no hubo nadie q lo ayudara? q le dijera q todo estarà bien? que el o ella son hermosos? ... :(
CADA CEREBRO ES UN MUNDO....TRISTE LO OCURRIDO.
LOLA CIENFUEGOS
Yo creo que cada día deberíamos agradecer a Dios por todo lo que tenemos, por todo lo que vivimos, por nuestras familias, por nuestros amigos. Somos en realidad personas bastante privilegiadas.
Un abrazo
Micaela