No soy de aquí ni soy de allá

Ayer después de ver la película española "1 franco, 14 pesetas" me di cuenta de que los emigrantes alrededor del mundo tenemos muchas cosas en común. Ahí vi reflejados muchos aspectos de mi vida. Aunque esta peli está ambientada en otra época y por españoles (otra nacionalidad pero a fin de cuentas yo también tengo seguramente algo de sangre española) nuestras historias se asemejan. Es una autobiografía de Carlos Iglesias cuando de pequeño él y sus padres se fueron a vivir a Suiza a comienzos de los 60, a raíz de que su padre decidiera buscar suerte en otros rumbos debido a la crisis económica en España (aprox. 4 millones de españoles emigraron en esa época a Holanda, Alemania, Suiza y Austria en esas circunstancias).
Me he dado cuenta de que después de estar aquí (al otro lado) por unos cuantos años, atravesamos una especie de límite que nos hace muy difícil regresar al estado anterior. En mi caso he sentido 6 años después de haber llegado a Alemania que no me siento 100% a gusto ni aquí ni en Ecuador. Soy una desarraigada, le escuché decir alguna vez a alguien ("ex patriot" me llamaba Arne). Me quejo la mayor parte del tiempo de que no me gusta Alemania, de que no me adapto a la manera de ser de los alemanes, de que no soy feliz aquí. Pero cuando estoy allá tampoco estoy del todo bien. No me imagino qué podría ir a freir en este momento en Ecuador. Aunque ahora que estoy solterita se me ha vuelto más claro que nunca que me tengo que ir cuanto antes, todavía no me puedo imaginar que el próximo año sea capaz de hacerlo. Tengo miedo. Miedo de regresar a lo mismo y con las manos vacías. De regresar al mismo ambiente del que talvez huí hace seis años. De regresar al mismo barrio, con la misma gente que no ha cambiado en nada, con las mismas malas costumbres que tenemos, al mismo caos, etc., etc. Qué bestia! No lo hubiera pensado pero no estoy sola en este mundo. Hay muchísima gente allá afuera que anda en las mismas que yo, que tiene mis mismos anhelos.

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