Con la lengua afuera

Estoy super cansada. Entrené hoy para la consabida maratón del próximo 27 de abril. El domingo pasado fue peor. Fue la media maratón oficial. Llegué a la meta con la lengua afuera y para rematar no mejoré mi tiempo. En la última media maratón logré 2:07. Esta vez sólo 2:08. El miércoles me propuse exigirme un poco más e hice 28km. Al día siguiente fui al trabajo por obligación más que por otra cosa y ya podrán imaginarse que no fue un día muy productivo dado el hecho de que estaba en estado de hibernación. Hoy retomamos el entrenamiento con 16km.
Lo que para mí representa un esfuerzo descomunado resulta para otras personas algo de lo más sencillo (o al menos así tratan de presentarlo). Esta semana un practicante en Conergy, por ahí con sus 20 anios, me contó muy orondo que había corrido la maratón el año pasado en 3:28. Dios mío! Eso para mí es inimaginable. Yo el año pasado me fui más que satisfecha con el hecho de haber llegado siquiera a la meta en 4:51. Claro, días después del evento me remordía el hecho de que si hubiera comenzado la carrera con una velocidad un poquitín mayor hubiera podido ganar minutos al final. Pero no. Pensándolo bien todo salió de maravilla el año pasado porque incluso logré acelerar el paso durante los últimos 10 kilómetros, cosa que no es normal ya que la mayoría de gente comienza muy rápido y al final no pueden más.
Después de llegar a la meta llamé a la casa para informar orgullosa sobre mi reciente logro. Cuando les conté que lo había logrado en 4:51 me dijeron sorprendidos CUATRO HORAS!!!??? Debo confesar que antes de comenzar con las trotes maratonianas yo tampoco tenía noción del tiempo que eso podría significar (y el esfuerzo). Sólo comenzando a entrenar y haciendo una verdadera maratón sabe uno de lo que en verdad se trata.
Mi mayor motivación, más allá de llegar a la meta hecha un despojo pero con la satisfacción de haber corrido los 42,195 km en su totalidad sin desfallecer en el camino, es el hecho de obligarme a entrenar entre 2 y 3 veces por semana. Si no me hubiera apuntado a la maratón talvez no me dedicara a hacer ningún deporte.

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