11 años


Un día como hoy hace 11 años me vine a vivir a Alemania. Era un domingo, tal como hoy, en pleno Spätsommer. Mi tía me trajo ese fin de semana de Guayaquil hasta Amsterdam (cual niña chiquita). Pasamos la noche del sábado allí. Y a la mañana siguiente me acompañó hasta la estación de trenes para tomar el mío hasta Goslar. Con lágrimas en los ojos me vio partir. Yo, en cambio, no estaba triste. Ya no recuerdo qué sentía exactamente pero sé que no era tristeza. Tal vez curiosidad, ansiedad.

Mi destino final era Claustal-Zellerfeld (CLZ). Mi querida Clausthal. No hay tren que llegue hasta allí. La ciudad más cercana es Goslar. Una vez en Goslar le pregunté a un chinito por cómo llegar a CLZ. Le dije que tenía que ir al albergue juvenil. Muy amable él me indicó que también se dirigía hacia CLZ y me dijo que tomáramos el bus. Luego me acompañó hasta el albergue. Después me di cuenta de que se trataba de otro estudiante más. En Clausthal hay una gran comunidad extranjera. La mayor es la de los chinos, seguida por los africanos, polacos, checos, rusos, españoles y latinos, entre otros.
Iglesia de madera en el centro de Clausthal

A la mañana siguiente empezaría mi curso de alemán y con él mi vida en Alemania. Han pasado muchísimas cosas desde ese entonces. Pero recapitulando puedo decir con toda seguridad que venir a Alemania fue la mejor decisión que pude haber tomado en ese momento. Este país me ha enseñado tantas cosas. Las palabras no pueden describir la gratitud que siento por todas las oportunidades brindadas. Quisiera que mis compatriotas jóvenes en el Ecuador entendiesen que salir a estudiar y trabajar al extranjero es una experiencia por demás enriquecedora. No voy a negar que es difícil. Claro que lo es. Pero vale la pena el esfuerzo. Se los garantizo.

El día viernes la alcaldía realizó una recepción para celebrar a todos los nuevos ciudadanos alemanes, por tercera vez en este año, la vigésima vez en total. En el 2011 el gobierno de Hamburgo, encabezado por el partido socialdemócrata alemán (SPD), inició la campaña “Hamburgo, mi puerto. Alemania, mi hogar” (Hamburg mein Hafen. Deutschland mein Zuhause). En el marco de esta iniciativa el alcalde Olaf Scholz ha enviado cientos de miles de cartas a los extranjeros que llevan muchos años viviendo en Hamburgo, invitándonos a pedir la ciudadanía alemana e indicándonos que recibiríamos todo el apoyo necesario para tal fin. Yo recibí mi carta hace un año. Debo confesar que por iniciativa propia no hubiera solicitado la ciudadanía. El trato que recibí en la oficina de extranjería no siempre fue cordial, por formularlo de manera cortés. Por eso mi renuencia. Pero una vez que recibí la carta me dije que no voy a ser tan tonta como para desperdiciar esa valiosa oportunidad.

Salón principal de la alcaldía de Hamburgo

Desde un comienzo me pregunté: ¿Para qué hacerse alemana? ¿Cuáles son las ventajas? A mi manera de ver son basicamente dos: 1) poder votar; 2) no necesitar visa para ir a Inglaterra o E.E.U.U., entre otros países. Recibí la ciudadanía en marzo y he podido constatar que desde que tengo la cédula alemana todo se me ha vuelto más fácil, el trato es diferente. Es muy triste constatar aquello. ¿Por qué el tener pasaporte ecuatoriano tiene que representar numerosos obstáculos en el extranjero, empezando por el tedioso trámite de las visas? Es muy duro reconocerlo y me muero de las iras por eso. Pero no puedo hacer nada lamentablemente. Tan solo esperar que la situación cambie en un futuro próximo y que se deje de maltratar a los cientos de miles de compatriotas que salen del país en busca de un futuro mejor.

Fue un evento muy bonito el del viernes. El alcalde dio un emotivo discurso y dijo que nos agradecía por haber decidido venir a vivir a Hamburgo y ser ahora ciudadanos alemanes. Que esta ciudad necesita de todos nosotros. “La diversidad de nuestros ciudadanos y ciudadanas es un factor decisivo para nuestro futuro”, acotó.

Yo estaba muy llorona ese día. Un coro de niños cantó la famosa canción de Lotto King Karl “Hamburg meine Perle” y yo me fui de moco. Esa canción nunca me gustó (sigue sin gustarme) pero ahí dentro de ese salón tan bello e imponente en el ayuntamiento me sentí atrapada en los sentimientos.

Hamburg mi perla
Tú ciudad hermosa
Tú eres mi hogar, eres mi vida.

Para finalizar el acto cantamos el himno nacional. Por primera vez lo entoné en una ceremonia. También me fui de moco. El himno es bastante corto pero hermoso. Es muy chistoso lo que a mí me pasa cuando lo oigo. Siempre, léase bien, siempre me pongo sentimental. Pero a la vez después de oirlo antes de un partido de fútbol siempre deseo fervientemente que la selección alemana pierda. Yo creo que no hay mejor manera para describir mi relación amor-odio con Alemania que contando esa anéctoda. ¡Estoy completamente loca!

Unidad y derecho y libertad
para la Patria alemana.
Aspiremos todos a estos fines
fraternalmente con corazón y mano.
Unidad y derecho y libertad
son la garantía de la felicidad.
Florece en el brillo de esta felicidad,
florece Patria alemana.
Florece en el brillo de esta felicidad,
florece Patria alemana.

Salud por este decimoprimer año. ¡Gracias por todo Alemania!

Comentarios

edgar ha dicho que…
saludos y felicidades!, eres valiente y bueno supongo no todo es lloriqueo y moco tambien hay de los momentos alegres.

yo quiero tambien en algun momento viajar al extranjero conocer, estudiar o trabajar, es importante tener esa vision diferente y global de las cosas y de la vida al estar fuera.

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