Recuerdos

Tengo mil cosas que hacer, pero siento en este momento que es más que necesario escribir estas líneas.

Ayer fui a un concierto organizado en el ayuntamiento de la ciudad. Eso es lo lindo del verano en Hamburgo. Se organizan bastantes eventos culturales al aire libre.

Estaba cansada y en un momento dudé ir al concierto. Pero luego pensé ¿qué demonios voy a hacer en la casa después del trabajo, sola y en pleno verano? No, señor. Camine. Vamos al concierto.

Lo que me más me sedujo fue su título: Romantik pur. Cuando estuve en el conservatorio supe que lo mío era la música romántica. Mis compañeritas que tocaban piano me deleitaban muy a menudo con los estudios y valses de Chopin. Ahí fue cuando me enamoré de su música. ¡Este año Chopin cumplió 200 años! ¡Feliz cumpleaños atrasado, Frederic hermoso!

Como mi padre también es amante de la música clásica, tuve el privilegio de conocer a muchos compositores durante mis primeros años. Mi papi siempre nombraba entre sus favoritos a Johann Sebastian Bach, Ludwig van Beethoven y Wolfang Amadeus Mozart. Este último me cautivó mucho durante mi adolescencia.

En mi casa en Guayaquil una vez descubrí entre las tantas colecciones musicales de mi padre un CD que se titulaba “Romántica”. Lo escuché centenares de veces. Era una compilación de éxitos de la época romántica. Recuerdo que había un concierto para piano de Tschaikowsky, otro de Chopin, un concierto para violín de Max Bruch y una sinfonía de Brahms. Esta última era una de las piezas que más me llegaba.

A estas alturas de la vida me vengo a enterar que Johannes Brahms nació en Hamburgo el 7 de mayo de 1833. 143 años después nací yo, el mismo día (coincidencias en Pascuales!). Él también es compositor de las danzas húngaras que tanto me gustan (la más popular es la no. 5). Aquí una fotito de Johannes cuado tenía 20 añitos tomada del wikipedia.
¡Qué divino! Uno así quiero yo, por favor. Ahora ya sé por qué estoy en Hamburgo. He venido en búsqueda de mi querido Johannes Brahms.

Bien dicen que Dios sabe cómo hace las cosas.

Ayer cuando escuché el tercer movimiento de la sinfonía de Brahms con la que abrieron el concierto, no pude contener las lágrimas. Se trataba precisamente de aquella sinfonía que escuché cientos de veces en Ecuador.


Muchos recuerdos vinieron a mi mente en ese momento. Sobre todo la imagen de mi padre. A él le debo este amor por la música clásica. A él le debo el estar aquí, el luchar por mis ideales con perserverancia y trabajo, el hacerme valer por lo que soy y no por lo que tengo, el luchar ante las adversidades, el no darme por vencida. A él y a mi madre les debo eso y muchas cosas más.

Este post es para ti, papá. Te quiero mucho.

Comentarios

Unknown ha dicho que…
Sehr schön! Mira! Hamburgo tienes mucho mas que tu conoses.
Micaela Delgado ha dicho que…
Simón! Hamburgo cada día me sorprende. :-)
edgar ha dicho que…
ese es lo bacan de las europas , alla nacieron esos maestros y siempre se les rinde homenaje.
si viviera alla me gustaria ir al rock am ring :-)
Micaela Delgado ha dicho que…
Sí, Edgar. La verdad es que soy una persona privilegiada. Ultimamente me la he pasado quejándome de los alemanes cuando la verdad es que este país me brinda tantas posibilidades. Estoy muy agradecida por todo eso.

Un abrazo!

Micaela

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