Invierno 2010
Hamburgo está blanca, muy bonita. Si no fuera porque cada vez que uno sale a la calle se arriesga a estamparse en el pavimento, diría que el invierno es lo máximo. Hace bastante frío, pero ver a la ciudad toda blanca me encanta. Bueno, también lo malo es cuando la nieve empieza a derretirse y todo se convierte en un lodazal. Pero cuando recién ha nevado las noches se vuelven claras. No hay nada mejor que un día de invierno cuando brilla el sol. Es espectacular!
El problema es que el clima no ha dado chance para que la nieve se derrita del todo. Como estamos desde finales de diciembre casi todos los días con temperaturas bajo cero grados (es muy raro el día donde haga +1° o +2°C) la nieve se convierte en hielo y ya se imaginarán ustedes lo resbaloso que es. Normalmente para evitar ese inconveniente los municipios de cada ciudad se encargan de limpiar las calles y de rociar sal en grano para derretir la nieve / el hielo y piedritas de kainita para dar un poco de tracción. Pero parece que los alemanes, aquellos a los que se conoce como los reyes de la planificación y puntualidad, no tenían previsto un invierno de tal magnitud. Se les ha acabado la sal y para rematar desde la semana pasada los que deberían limpiar las calles están en huelga, vea Ud. Toca estar sumamente atento cuando se va por la calle para no caerse.
Pero igual, estoy disfrutando el invierno. No lo hubiera creido porque me he considerado siempre como un Sommermensch. Pero esto me encanta, oígame!
Ese que se ve en el fondo de la foto es el Alster.
Está todo congelado!
Está todo congelado!
El problema es que el clima no ha dado chance para que la nieve se derrita del todo. Como estamos desde finales de diciembre casi todos los días con temperaturas bajo cero grados (es muy raro el día donde haga +1° o +2°C) la nieve se convierte en hielo y ya se imaginarán ustedes lo resbaloso que es. Normalmente para evitar ese inconveniente los municipios de cada ciudad se encargan de limpiar las calles y de rociar sal en grano para derretir la nieve / el hielo y piedritas de kainita para dar un poco de tracción. Pero parece que los alemanes, aquellos a los que se conoce como los reyes de la planificación y puntualidad, no tenían previsto un invierno de tal magnitud. Se les ha acabado la sal y para rematar desde la semana pasada los que deberían limpiar las calles están en huelga, vea Ud. Toca estar sumamente atento cuando se va por la calle para no caerse.
Pero igual, estoy disfrutando el invierno. No lo hubiera creido porque me he considerado siempre como un Sommermensch. Pero esto me encanta, oígame!



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