Noviembre de fútbol, viento y lluvia
Este mes no es para mí. Creí que después de tomarme unas cortas vacaciones en Colonia iba a regresar con los mejores ánimos para trabajar. Naranjas. Sigo con el mismo desgano. Como siempre toca echarle la culpa a alguien o a algo. Yo digo que es por el clima. Es que está loco, oígame! El fin de semana pasado tuvimos temperaturas de hasta 17°. Yo me estaba asando dentro de mi abriguito de invierno. Ahorita corren unos vientos del demonio y la temperatura ha bajado a 6°. Para colmo llueve cada vez y cuando. Y por el viento ya pueden imaginarse que la lluvia no cae perpendicular. Los paraguas brindan poca ayuda. Se rompen enseguida.
Ayer fui mi primer día de trabajo después de mi vacancioncita. No tenía ganas de hacer nada. Para rematar ando lesionada. Por meterme de futbolista terminé mal parada. El martes pasado iba a jugar fútbol con mis colegas. Con lo pilas que soy no calenté como es debido. Di una vueltita a trote en la cancha y casi enseguida comencé a jugar. Recibí mi primer pase y zacazonapas! Los muslos me dijeron “never”. Fue un sensación horrible! Sentí algo así como una contracción muscular en ambos. Intenté seguir jugando como si nada pero fue imposible. No duré ni cinco minutos en la cancha. Todos decían al verme “eso es una distensión”. Nunca había sentido algo similar! Me tocó ábandonar el entrenamiento con el rabo entre las piernas caminando lentito
y llorando por la impotencia. Tomé el tren para ir a casa. Estar sentada me dolía. Me paraba, me sentaba, me volvía a parar. Llegué a casa al fin y tomé un baňo con agua caliente. Eso aminoró el dolor. Ya ha pasado más de una semana desde el incidente aquel pero aún me siguen doliendo los muslos un poco. Cuando corro aún más. Desde ese día no hago deporte alguno. Hoy nos tocaba nuestro último entrenamiento antes del torneo. Les dije a mis colegas que ya no me dolía tanto, pero ellos me prohibieron terminantemente ir a jugar. Tengo que reposar hasta el próximo viernes que es el torneo. Mejor no arriesgar nada a estas alturas. No vayan a creer que me tratan así porque sea una super jugadora. El asunto es que de acuerdo a las reglas del torneo por cada equipo debe estar siempre mínimo una mujer en la cancha. En mi departamento por las mujeres sólo vamos a jugar Britta y yo. Por eso nos tratan como a reinas. Sin nosotros no hay torneo, jeje!
Como decía, ayer me pegó fuerte el reintegrarme al trabajo. Peor sin tener la motivación de poder hacer deporte después de estar todo el día frente al computador. No quería irme a casa. Vi la cartelera de cine y estaban pasando “Looking for Eric” en el Abaton (y en idioma original!). Esa peli me llamó la atención. Sobre todo porque salía Cantona aka “King Eric” haciendo de sí mismo.
Me gustó mucho la peli. El personaje principal no era Eric Cantona sino otro Eric (Eric Bishop, cartero en plena midlife crisis) que era fan a muerte del primer Eric. Comenzó la peli con este seňor tratando de matarse en su coche. Estaba pasando por una depresión severa (tema muy acorde a este mes turbio). No logró su objetivo de matarse, tan sólo se hirió un poco. Después de pasar unas semanas en el hospital regresó a su casa. Al verla pudimos entender porque quería matarse. Qué desastre de casa! En ella vivían sus dos hijastros, dos adolescentes resabiados. El pobre hombre seguía muy bajoneado. En una de esas se encierra a fumar un porrito en su cuarto. En él se podía apreciar un poster gigante del rey.
- Eric, has pensando alguna vez en matarte? – le preguntaba ya un poco high.
Después de preguntar y preguntar, finalmente se oye una voz.
- Sí – respondió Cantona en su mismísimo cuarto.
El otro como loco comenzó a gritar.
- No puede ser! Eres tú! Ahhhh! Di algo en francés!
- Je suis Eric Cantona.
Desde ese momento Cantona comenzó a hacer el papel de psicólogo de Eric apareciéndosele en los momentos más claves.
Entre conversación y conversación pasaron unos golazos de Cantona con el Manchester United. Qué bueno era, Dios! Genial! En esa época yo no seguía mucho el fútbol internacional. De lo que me perdí. Qué jugadorzazo! Un maestro.
No les alargo el cuento. Se trata de una peli con final feliz. Las cosas que más me gustaron fueron:
1) La amistad: Eric siempre pudo contar con sus amigos. Ellos estuvieron allí tanto para ir a ver juntos el fútbol en el pub de la esquina como para apoyarlo cuando la situación se ponía color de hormiga.
2) El perdón: aún después de haber cometido tantos errores, su ex esposa y su hija terminaron perdonándolo.
3) Eric the king.
Fue bueno ir a verla. Sobre todo por Cantona. Al final, en medio de los créditos, mostraron la escena de la rueda de prensa donde dijo "When the seagulls follow the trawler, it's because they think sardines will be thrown into the sea.” (cuando las gaviotas siguen la lancha pesquera, es porque creen que van a lanzar sardinas al mar). Convocó a esa rueda de prensa sólo para decir eso. Luego se paró y se fue, dejando a todos los periodistas impávidos, jaja! A quién creen que se refería?
Eso sucedió tras el triste incidente en el cual, después de haber sido expulsado del partido ManU-Crystal Palace, le cayó a golpes al hincha del Crystal Palace Matthew Simmons. Eso tuvo como consecuencia su suspensión por 9 meses del fútbol internacional.
El fútbol es buena terapia para subir el ánimo, ya sea jugando o viendo jugar. Aunque debo confesar que más saludable es verlo jugar nomás (supongo que Matthew Simmons no va a estar de acuerdo conmigo en este punto).
Ayer fui mi primer día de trabajo después de mi vacancioncita. No tenía ganas de hacer nada. Para rematar ando lesionada. Por meterme de futbolista terminé mal parada. El martes pasado iba a jugar fútbol con mis colegas. Con lo pilas que soy no calenté como es debido. Di una vueltita a trote en la cancha y casi enseguida comencé a jugar. Recibí mi primer pase y zacazonapas! Los muslos me dijeron “never”. Fue un sensación horrible! Sentí algo así como una contracción muscular en ambos. Intenté seguir jugando como si nada pero fue imposible. No duré ni cinco minutos en la cancha. Todos decían al verme “eso es una distensión”. Nunca había sentido algo similar! Me tocó ábandonar el entrenamiento con el rabo entre las piernas caminando lentito
y llorando por la impotencia. Tomé el tren para ir a casa. Estar sentada me dolía. Me paraba, me sentaba, me volvía a parar. Llegué a casa al fin y tomé un baňo con agua caliente. Eso aminoró el dolor. Ya ha pasado más de una semana desde el incidente aquel pero aún me siguen doliendo los muslos un poco. Cuando corro aún más. Desde ese día no hago deporte alguno. Hoy nos tocaba nuestro último entrenamiento antes del torneo. Les dije a mis colegas que ya no me dolía tanto, pero ellos me prohibieron terminantemente ir a jugar. Tengo que reposar hasta el próximo viernes que es el torneo. Mejor no arriesgar nada a estas alturas. No vayan a creer que me tratan así porque sea una super jugadora. El asunto es que de acuerdo a las reglas del torneo por cada equipo debe estar siempre mínimo una mujer en la cancha. En mi departamento por las mujeres sólo vamos a jugar Britta y yo. Por eso nos tratan como a reinas. Sin nosotros no hay torneo, jeje!Como decía, ayer me pegó fuerte el reintegrarme al trabajo. Peor sin tener la motivación de poder hacer deporte después de estar todo el día frente al computador. No quería irme a casa. Vi la cartelera de cine y estaban pasando “Looking for Eric” en el Abaton (y en idioma original!). Esa peli me llamó la atención. Sobre todo porque salía Cantona aka “King Eric” haciendo de sí mismo.
Me gustó mucho la peli. El personaje principal no era Eric Cantona sino otro Eric (Eric Bishop, cartero en plena midlife crisis) que era fan a muerte del primer Eric. Comenzó la peli con este seňor tratando de matarse en su coche. Estaba pasando por una depresión severa (tema muy acorde a este mes turbio). No logró su objetivo de matarse, tan sólo se hirió un poco. Después de pasar unas semanas en el hospital regresó a su casa. Al verla pudimos entender porque quería matarse. Qué desastre de casa! En ella vivían sus dos hijastros, dos adolescentes resabiados. El pobre hombre seguía muy bajoneado. En una de esas se encierra a fumar un porrito en su cuarto. En él se podía apreciar un poster gigante del rey.
- Eric, has pensando alguna vez en matarte? – le preguntaba ya un poco high.
Después de preguntar y preguntar, finalmente se oye una voz.
- Sí – respondió Cantona en su mismísimo cuarto.
El otro como loco comenzó a gritar.
- No puede ser! Eres tú! Ahhhh! Di algo en francés!
- Je suis Eric Cantona.
Desde ese momento Cantona comenzó a hacer el papel de psicólogo de Eric apareciéndosele en los momentos más claves.
Entre conversación y conversación pasaron unos golazos de Cantona con el Manchester United. Qué bueno era, Dios! Genial! En esa época yo no seguía mucho el fútbol internacional. De lo que me perdí. Qué jugadorzazo! Un maestro.
No les alargo el cuento. Se trata de una peli con final feliz. Las cosas que más me gustaron fueron:
1) La amistad: Eric siempre pudo contar con sus amigos. Ellos estuvieron allí tanto para ir a ver juntos el fútbol en el pub de la esquina como para apoyarlo cuando la situación se ponía color de hormiga.
2) El perdón: aún después de haber cometido tantos errores, su ex esposa y su hija terminaron perdonándolo.
3) Eric the king.
Fue bueno ir a verla. Sobre todo por Cantona. Al final, en medio de los créditos, mostraron la escena de la rueda de prensa donde dijo "When the seagulls follow the trawler, it's because they think sardines will be thrown into the sea.” (cuando las gaviotas siguen la lancha pesquera, es porque creen que van a lanzar sardinas al mar). Convocó a esa rueda de prensa sólo para decir eso. Luego se paró y se fue, dejando a todos los periodistas impávidos, jaja! A quién creen que se refería?
Eso sucedió tras el triste incidente en el cual, después de haber sido expulsado del partido ManU-Crystal Palace, le cayó a golpes al hincha del Crystal Palace Matthew Simmons. Eso tuvo como consecuencia su suspensión por 9 meses del fútbol internacional.
El fútbol es buena terapia para subir el ánimo, ya sea jugando o viendo jugar. Aunque debo confesar que más saludable es verlo jugar nomás (supongo que Matthew Simmons no va a estar de acuerdo conmigo en este punto).



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