St. Pauli


Ayer me fui por segunda vez al estadio de Millerntor a ver jugar a St. Pauli. Para los que no conocen, Sankt Pauli es el segundo equipo de fútbol más importante de Hamburgo (el primero es el Hamburger Sport Verein, HSV). St. Pauli está jugando desde hace dos temporadas en la segunda división. En el estadio entran 23.000 almas. Estaba en la curva norte, abajo, cerquita de la cancha. Verla tan de cerca me hizo recordar cuando Vivian y yo veíamos los partidos de Barcelona en la Libertadores de 1998 desde la cancha, a la que accedimos haciéndonos pasar por peloteras gracias a un contacto que teníamos en el bajo mundo barcelonés. Hasta la final Barcelona-Vasco Da' Gama llegamos. Estuvimos ahí de cerquita viendo todo, aunque recién en el segundo tiempo nos dejaron estar tranquilas en la cancha sin querer botarnos. Ya a esas alturas nadie tenía ánimos de nada. Barcelona estaba perdiendo 2 a 1. En esas andadas hasta nos tomamos fotos con uno de los jueces de línea. Después del pitazo final nos metimos a la cancha y vivimos toda la frustación del equipo al dejar escapar la copa en casa. Muchos jugadores se habían ido cabizbajos al camerino. Pero todavía quedaba la premiación. Recuerdo ver a Insúa gritándoles a los que aún quedaban para que fuesen a ver a los demás para recibir la medalla de plata. A nosotras no nos importaba y seguíamos tomando fotos por aquí y por allá. La que más recuerdo es una que me tomé con el Tin. Dónde andará esa foto.

También me acordé del partido Ecuador-Polonia que vimos con Valeria y Nicolás en Gelsenkirchen. Ese partido fue de infarto. Dios mío! Cuántas emociones! Puedo decir que es el mejor partido que he visto en mi vida (hasta ahora). Llegamos en coche desde Hamburgo. Ese fue el primer día del verano 2006. Ingresamos al estadio y nos ubicamos en los graderíos. Ahí pudimos apreciar en la pantalla gigante los goles del partido inaugural Alemania-Costa Rica. El ambiente estaba poniéndose muy bueno. Los colores rojo y blanco de Polonia predominaban en el estadio. Unas cuantas manchitas amarillas también se podían apreciar. Los jugadores salieron a la cancha. Llegó el momento del himno. Como soy una llorona no pude evitar emocionarme. Cantar el himno es algo muy especial para mí. Sentía que el corazón se me salía. Entonces comenzó lo bueno. Qué nervios! Las barras polacas se hacían cada vez más sonoras. Yo estaba fuera de mí de lo nerviosa. Los polacos salieron al ataque desde el comienzo pero era un ataque mal organizado. (Cabe recalcar que entraron a jugar como favoritos. Meses antes ambos equipos se enfrentaron y Polonia nos metió 3 goles.) En el momento menos pensado, minuto 24, llega un golazo de cabeza de Carlos Tenorio. Ahhhh!
Grité y grité. Tanto así que en un momento sentí que me desmayaba. Tuve que sentarme y calmarme un poco. En el segundo tiempo llegó el segundo gol ecuatoriano, esta vez del Tin. Dios mío! Como soy una pesimista de lo último, no llegué con mayores expectativas. No creí que fuéramos a ganar. Pero así fue. Los muchachos me taparon la boca. Qué partido!!!

Regresando a Millerntor, como estaba el estadio lleno y nosotros bien abajo cerca de la cancha, alcancé a ver sólo con mucho esfuerzo el primer tiempo (por estar tan abajo) pero un poco alejada de mi gajo. Ya para el segundo tiempo me tocó quedarme con los demás y no vi un carajo del partido. Ahí llegaron los 2 goles. En buena hora para Sankt Pauli. Lo que más me motivó a escribir este post es contar que en 6 anyos de estar en Alemania no había tenido la oportunidad de departir tan cerveceros momentos con un grupo de alemanes. Qué manera de tomar cerveza, Diocito! Llegamos a las 17:30 al estadio para conseguir buen puesto. Ahí llegó la primera cerveza. Ya estando ubicados, llegó la segunda. 15 minutos antes del pitazo inicial llegó la tercera. En el minuto 40 llegó la cuarta. Dios! Yo ya no daba más! (por si acaso estoy hablando de medio litro de cerveza, respectivamente). Estoy tan fuera de práctica que si me descuido, estos colegas me tumban! Después de terminado el partido nos fuimos a celebrar a un bar. Y ahí todos mis colegas, claro está, siguieron tomando más cerveza! Una hora después decidí huir sin despedirme de nadie porque la verdad no aguantaba una gota más de cerveza. Ahora la pregunta es, tengo que preocuparme por esta situación y empezar a mejorar mi resistencia cervecera? Me saco el sombrero por mis colegas. Mis respetos. Ahora entiendo a qué se referían con eso de que la bebida más consumida en Alemania es la cerveza.

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