
Hamburgo, domingo 27 de abril, 16:50. La hora cero ya pasó. Hoy a las 9:00 escuchamos todos los 23.000 inscritos y no se cuántos miles de espectadores el disparo de salida de la maratón de Hamburgo 2008. Ya a estas horas me encuentro disfrutando de la sensación del deber cumplido. El año pasado corrí en Hamburgo mi primera maratón en un tiempo de 4:51. El propósito esa primera vez era llegar a la meta. Esta segunda vez me propuse mejorar el tiempo. Y lo logré. Creo que aún no he asimilado ese hecho del todo. Pero si me pongo a pensar significa bastante. Sobre todo porque por ahí por el km. 34 estuve bajando la guardia. El cuerpo me anunciaba que estaba cansado e incluso llegué a pensar en un momento que debía dejar de correr y mejor comenzar a caminar. Pero la ambición pudo más y casi enseguida mi conciencia me prohibió seguir pensando en eso y me convenció de que debía seguir con el mismo ritmo hasta el final. Al fin y al cabo sólo faltaban 8km (que cuando se tratan del final de una maratón son los 8km más largos que te puedas imaginar). Eso es lo que más me gusta de esta carrera. El hecho de que te exijas a ti mismo alcanzar metas que por momentos crees son imposibles de alcanzar. Y lo logres. Es una experiencia fascinante. Llegué a la meta en 4:28. Todos los dolores que ahora siento han valido la pena...
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