Todo tiene su final
Lo que pasó esta semana en mi empresa sí que fue de infarto. Había estado mi empresa cayéndose a pedazos y yo ni por enterada. Lo único que nosotros comunes mortales sabíamos era que las acciones estaban perdiendo su valor y tirando abajo consigo el índice bursátil Tec Dax (el de las empresas técnicas alemanas). Vaya uno a saber por qué pero parece ser que estábamos sin liquidez por la desconfianza del mercado hacia nosotros. Supongo que para mantener a toda esa gente, yo incluida, y tantos proyectos ambiciosos que se están ejecutando "all over the world", mi empresa dependía del cash flow que los bancos le facilitaban. Entonces como las acciones empezaron a caer, ya nadie quiso aflojar centavo y estuvimos a punto de ser devorados por algunos mal afamados Hedge Fonds. Estos fondos compran empresas en crisis y luego las descuartizan. Afortunadamente llegó un mancito e inyectó por ahí 50 millones de euros. Los bancos dieron también su partecita, eso sí con la condición de que el consejo administrativo diera su aporte de capital (20 millones) y la más triste de todas las condiciones, que el gerente, fundador y presidente del consejo directivo se fuera. Hans Martin, como todos le conocemos (no como Sr. Rüter) tuvo que dejarnos. Ese fue en sí el casi infarto. Él ha sido nuestro principal motivador, el mejor ejemplo para todos nosotros por ser un empresario joven, exitoso, fundó la empresa desde la sala de su casa hace once años y bla bla.
No me voy a pasar de zalamera, pero es que todo esto es cierto! Toda la gente se quedó boquiabierta con la noticia. Es que cuando lo oyes hablar te inyecta de entusiasmo, te alegra el día (aparte por el hecho de que también está bueno el man). Tiene su carisma, para qué... Una amiga al contarle todo esto me decía "ustedes eran como un secta y él era el líder de la secta". En fin. Lo primero que pensé cuando anunciaron su retiro fue "chuta! nos quedamos sin cabeza!". Ese mismo día, minutos después de anunciar su "renuncia" por intranet, nos convocó a todos a una Betriebsversammlung relámpago, de último minuto. Una vez estando todos reunidos toma la palabra, nos saluda, se le quiebra la voz y no puede más. Se rompe a llorar delante nuestro. Qué hijue! Qué fuerte! Todo el mundo para apoyarlo comenzó a aplaudir y aplaudir para darle ánimo. Ese día nos presentaron al nuevo jefe de jefes. Después del shock nos preguntamos si pronto rodaran nuestras cabezas también. Quién sabe... Un nuevo miembro del consejo directivo es un mancito que tiene fama de saneador...
No me voy a pasar de zalamera, pero es que todo esto es cierto! Toda la gente se quedó boquiabierta con la noticia. Es que cuando lo oyes hablar te inyecta de entusiasmo, te alegra el día (aparte por el hecho de que también está bueno el man). Tiene su carisma, para qué... Una amiga al contarle todo esto me decía "ustedes eran como un secta y él era el líder de la secta". En fin. Lo primero que pensé cuando anunciaron su retiro fue "chuta! nos quedamos sin cabeza!". Ese mismo día, minutos después de anunciar su "renuncia" por intranet, nos convocó a todos a una Betriebsversammlung relámpago, de último minuto. Una vez estando todos reunidos toma la palabra, nos saluda, se le quiebra la voz y no puede más. Se rompe a llorar delante nuestro. Qué hijue! Qué fuerte! Todo el mundo para apoyarlo comenzó a aplaudir y aplaudir para darle ánimo. Ese día nos presentaron al nuevo jefe de jefes. Después del shock nos preguntamos si pronto rodaran nuestras cabezas también. Quién sabe... Un nuevo miembro del consejo directivo es un mancito que tiene fama de saneador...

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